Probando, probando…

Hace tan solo unos días que pude probar al fin Ragnablock, el último lanzamiento de Computer Emuzone Games Studio. Aunque parece haber despertado menos entusiasmo que Phantomas Saga: Infinity, sentía mucha curiosidad y tenía ganas de probarlo, ya que el grupo apostaba muy fuerte para demostrar que el género de los «machacaladrillos» todavía tenía cosas que decir, hasta en el Spectrum.

Y la verdad es que el juego me ha gustado bastante. Hecho con esmero y muy bien acabado Ragnablock continúa la buena senda habitual del CEZ GS, tal vez el mejor grupo de programadores que existe hoy día dedicándose a crear juegos para las viejas plataformas de 8 bits. Ragnablock no desmerece ante cualquier machacaladrillos creado en la época dorada del Spectrum, y en no pocos casos los supera. Es una pena que los miembros del CEZ GS no hayan nacido una generación antes, porque habrían podido lanzar sus juegos en el circuito comercial de mediados / finales de los 80 sin ningún prejuicio. Desde aquí solo nos queda darles la enhorabuena, agradecerles lo que están haciendo por el mundillo (además gratix) y animarles a que nos sigan deleitando como hasta ahora con nuevas y sorprendentes creaciones.

En otro orden de cosas, quisiera recomendar desde aquí esta página, descubierta en una de mis habituales visitas a Speccy.org. No puedo comentar otra cosa salvo que la idea me ha parecido excelente, y que lejos de pensar que se trate de un insulto a la memoria del Spectrum y sus «bandas sonoras» más representativas, creo que estamos ante una gran oportunidad de redescubrir una faceta del Spectrum injustamente vituperada en muchas ocasiones a causa del pobre rendimiento sonoro del ordenador, al menos en los modelos de 16 y 48 Kb. Sinceramente yo espero que el invento cuaje entre la gente, y que pronto podamos ver muchas más melodías a disposición de todos. Ya es hora de tratar con justicia a la música de los juegos para Spectrum y a sus creadores, más aún si tenemos en cuenta las enormes limitaciones de medios con las que trabajaban. A mi entender, hacer versiones de esas viejas melodías y darles nueva vida aprovechando los recursos actuales no puede ser malo; de hecho puede servir para volver la vista atrás y agradecer a aquel puñado de genios de la «bit music» el legado que nos dejaron.

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