De charleta con Bo Jangeborg

Ha pasado algún tiempo desde que le hice una entrevista al programador sueco Bo Jangeborg, en lo que podría interpretarse como una demostración de lo que era Internet antes del boom de las redes sociales. Aquello sucedió en 2004, cuando inventos como YouTube y Facebok no existían o estaban en pañales, y contactar con alguien a través de Internet resultaba bastante complicado. Por ello me sorprendió la facilidad con la que pude encontrar a Jangeborg en la Red y entrevistarle, ya que además resultó ser un tipo majo, muy accesible y agradable en el trato, dispuesto a contestar cualquiera de mis preguntas.

Hoy, el progreso de las redes ha convertido lo que antaño era una rara avis en algo mucho más habitual. Gracias a las redes sociales, miles de personas mantienen contacto diario con quienes fueron sus ídolos de juventud, responsables de algunos de los mejores ratos que pasaron nunca frente a un ordenador. Es el caso de Bo Jangeborg, quien a través del canal de YouTube Gears of Games se ha prestado a una larga entrevista donde cuenta, esta vez en vídeo, innumerables anécdotas de su etapa como programador de videojuegos. Muchas ya me las contó hace casi tres lustros, pero otras muchas no. Incluso en relación a sus obras más conocidas, Fairlight y The Artist, con las que el sueco demostraría de qué era capaz, llevando a un nuevo nivel dos géneros (el de las aventuras 3D estilo Knight Lore y los programas de dibujo) aparentemente exprimidos y sobreexplotados hasta el límite de las posibilidades del Spectrum.

Aficionado al rol de ambientación medieval encarnado en videojuegos como Lords of Midnight Jangeborg creó a Isvar, el héroe de Fairlight, a modo de alter ego. Y como tal aparece discretamente en la portada del juego.

Ni que decir tiene que la entrevista es en inglés, pero dado que Jangeborg habla pausadamente y sin un acento marcado, es relativamente fácil entenderle incluso sin disfrutar un nivel de primera clase en la lengua de Shakespeare. La posibilidad de activar subtítulos automáticos facilita aún más las cosas pese a los defectos que aún arrastra el sistema, por lo que no tenéis excusa para disfrutar de la entrevista y en especial de un tipo cuya labor, aunque escasa, resultaría clave para el devenir de la industria europea de los videojuegos durante el segundo lustro de la década de 1980.

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