No será la primera vez que dedico espacio en la web a Starquake. Hace años lo hice en un artículo dedicado, más que nada, a su autor antes que al juego en sí, aunque este ocupase un lugar de honor con todo merecimiento.

Porque es un juego espléndido. Llegó de tapadillo, sin hacer apenas ruido y desde luego sin la pompa ni el boato que ungía los grandes lanzamientos con los que coincidió en el tiempo, pero no tardó en adelantar por su derecha a casi todos ellos hasta encumbrarse como uno de los mejores y más adictivos arcades lanzados para el Spectrum en sus días de gloria. Un honor que todavía hoy mantiene, siendo de esos juegos con los que vale la pena echar algunas partidas de vez en cuando.

Partidas como las que juega Mike Myers para nuestro canal de YouTube, en las que demuestra un enorme dominio del juego. Tanto como para ser capaz de finalizarlo en poco más de veinte minutos (recordemos que su mapeado es inmenso, lo que complica las cosas pese a la existencia de teletransportadores que nos permiten un desplazamiento rápido entre las diversas zonas en que se divide) sin demasiada dificultad. En la primera de las dos partidas disponibles lo pasa un poco mal y llega “raspado” de vidas; pero no así en la segunda, donde va acumulando joysticks hasta hacerse con casi veinte y acabar el juego con una buena reserva de trece. Una pasada, en resumidas cuentas.

 

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