Pocos meses después del lanzamiento de Everyone´s a Wally, y cuando parecía que esta saga de juegos nada podía ofrecer ya, Mikro Gen sorprendía con un nuevo juego que era como echar la vista atrás para retomar las esencias de Pyjamarama y darles una vuelta de tuerca.

De nuevo, apóstrofe en el título. Y como (sorprendente) protagonista, el bebé que en el juego anterior no era sino otro enemigo más que nos robaba energía. Más puzles absurdos en un juego aparentemente muy complicado, pero que luego resultó que podía solucionarse en cuestión de media hora.

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