Ésa es la clase de humor que define esta singular aventura de texto publicada por Dinamic en el verano de 1988, que yo compré pensando que sería un partidón de culo y resultó ser tan graciosa como escuchar a un grupo de adolescentes borrachos haciendo chistes de pedos durante un botellón.

Mike Myers acaba con este fistro antes de pasar a otra cosa mucho más edificante. Existen dos maneras de finalizarlo, una de las cuales aprovecha un bug del programa para darle carpetazo en un minuto, literalmente.

 

 

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