Hace algún tiempo, el historiador y fotógrafo siciliano Alessandro Grussu publicó Ad Lunam, un ambicioso videojuego sobre el que ya escribí un extenso artículo en cuanto tuve ocasión de probarlo. Por esa razón no me explayaré mucho comentando la nueva versión del juego que Grussu ha lanzado recientemente y que está disponible para descarga en su web.

El adjetivo Plus le viene que ni pintada a esta revisión del programa original, donde el autor se centra en corregir sus aspectos más negativos y lo hace a conciencia. Aun siendo un juego estupendo que hacía gala de una propuesta novedosa para lo que estamos acostumbrados a ver en el Spectrum, Ad Lunam resultaba un poco soso al carecer de gráficos y casi también de sonido, lo que unido a su elevaba dificultad de enganche (para disfrutarlo como merece requiere un tiempo de aprendizaje que no todos están dispuestos a gastar) lo hacía algo “árido” para muchos potenciales usuarios.

En su nueva presentación, Ad Lunam añade esos gráficos y sonidos que tanto se echaban de menos en las primeras versiones, pero cuya ausencia era necesaria para que el programa pudiese correr en un Spectrum de 48 Kb. Las nuevas características obligan por tanto a que el juego deba ejecutarse obligatoriamente sobre modelos de 128 Kb, pero en contraposición lo hacen ahora mucho más atractivo sobre todo de cara a jugadores neófitos a los que la versión “pequeña” podía echar atrás por “insulsa”. Sobre todo si tenemos en cuenta que el juego en sí no cambia para nada en su mecánica desarrollo y objetivo, lo que significa que es difícil en el sentido apuntado en el párrafo anterior. Con práctica y leyendo las instrucciones aprendes a disfrutarlo de veras, pero no cabe duda de que el aprendizaje resulta más llevadero si el juego tiene “buena pinta”.

Y Ad Lunam Plus la tiene, además muy bien adaptada a su personalidad. Los gráficos son funcionales antes que realmente bonitos, pero poseen un diseño elegante y hasta ocasionalmente simpático, en especial durante las secuencias animadas que podremos disfrutar mientras progresamos en la partida y vamos lanzando “cosas” al espacio exterior, concluyendo con sendas imágenes de triunfo si logramos pisar la Luna con un ser humano (astronauta o cosmonauta) antes que nuestro rival. El sonido es comparativamente más flojo, limitándose a algunos efectos y a la interpretación de músicas puntuales como los himnos de las naciones en liza, pero dadas las características del juego es suficiente y no se echan en falta más añadidos que, a buen seguro, acabarían “sobrecargando” la escena.

En definitiva, si te gustan los juegos de estrategia (en este caso por turnos) y la historia de la carrera espacial (en este caso el tramo correspondiente a la conquista lunar) ahora ya no tienes excusa para probar este espléndido programa.   

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