La primera vez que oí mencionar la palabra speedrun y conocí su significado fue allá por 1999, gracias a un compañero de trabajo que me pasó un CD-ROM conteniendo un vídeo en el que unos tipos finalizaban Quake en poco más de veinte minutos, haciendo gala de un conjunto inaudito de habilidades para superar en cuestión de segundos niveles a los que yo dedicaba minutos enteros. Aquello fue catalogado en su momento como un récord del mundo oficioso, y aunque desconozco si fue cierto, contemplarlo no dejaba por ello de ser una gozada.

Y hoy, ese “récord del mundo” parece cosa de tortugas. Cojas.

Con el paso de los años y el nacimiento y auge de YouTube, la pasión por los speedruns fue acrecentándose y expandiéndose a sistemas clásicos como, sin ir más lejos, el Spectrum. De igual modo que quienes presumen haciendo correr Doom hasta en un botijo, los que no saben (o no quieren) programar pero tienen habilidad para jugar y buena memoria, tienen en los speedruns una forma de darse a conocer en las redes o ciertos eventos sociales. Por ejemplo, una vez fui testigo de cómo alguien era capaz de acabar Starquake en algo más de trece minutos; un juego de 500 pantallas y bastante enrevesado en teoría, por el que en 1986 yo iba por ahí sacando pecho al ser capaz de terminarlo sin trucos en tres cuartos de hora.

Esto es casi nada en comparación.

Algo así puedo contar también acerca de Atic Atac, que quien más o quien menos puede acabar en alrededor de un cuarto de hora con cierta facilidad. Rebajar esa marca ya implica estar hecho de una pasta especial, mejor cuanto más se aproxima uno a la barrera de los diez minutos. Y no digamos si logra quedar por debajo.

Ya no hay prácticamente nada que pueda contarse acerca de un juego que dentro de poco habrá cumplido cuarenta años en un estado de forma envidiable. Atic Atac fue el último programa genuinamente arcade lanzado por Ultimate Play The Game (los posteriores Sabre Wulf y Underwulde también eran básicamente arcades, pero poseían un marcado toque “videoaventurero” que anticipaba lo que vendría después). También está considerado como uno de los mejores lanzamientos de la firma y uno de los que mejor han envejecido, como atestigua esta encuesta. A día de hoy sus fans se cuentan por legiones porque no sólo sigue siendo muy divertido, sino que resulta perfecto para montar competiciones de speedrun con demostraciones cada vez más extremas. Hace algún tiempo aluciné con el par de vídeos que aparecen al final de este artículo, pero lo que he visto aquí me ha dejado directamente ojiplático:

La presentación del vídeo es siniestra y algo cutre, pero lo realmente valioso llega a continuación: como reza su título, el autor finaliza el juego con los tres personajes empleando menos de cuatro minutos en el mejor de los casos (con el caballero, que teóricamente es el que nos pone las cosas más fáciles). Pero es que con los otros dos apenas llega a emplear poco más de cuatro o cinco minutos según el caso. Eso significa que este hombre se pasa Atic Atac por la piedra al completo en trece minutos sumando el tiempo de las tres partidas. Dando por sentado que no hay trucos (y no existen motivos para pensar que los haya), denota un profundo conocimiento del programa y sus rutinas de funcionamiento, por ejemplo a la hora de distribuir por el mapa ciertos objetos clave. Es sencillamente alucinante.

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