¡Viva la muerte!

La conocida exclamación (que no exabrupto) pronunciada por el fundador de la Legión Española encaja como un guante para describir con pocas palabras Viva Mortis. Creado al objeto de participar en un concurso por un programador que responde al nombre de Adam Strange con la intención de que tal vez pueda formar parte del catálogo del Spectrum Next, este videojuego tiene de momento sendas versiones para PC, Mac y Linux que se pueden descargar gratuitamente desde su página web.

Como probablemente ya sabrán muchos de quienes estén leyendo esto, Viva Mortis lleva varios meses disponible; pero hasta ahora no había podido probarlo y de ahí el «pequeño» retraso a la hora de hacer referencia a él en la web. Lo cierto es que el juego me ha confirmado todo lo que esperaba de él tras haber visto y leído diverso material sobre el mismo en Internet. Nunca es tarde si la dicha es buena; menos aún si de este modo damos a conocer el juego entre quienes aún no sepan nada de él. O si refrescamos la memoria de quienes ya lo conocieron en su momento y así se animan a volver a jugarlo.

Porque, dicho en pocas palabras, vale la pena hacerlo. Pronto salta a la vista que Viva Mortis homenajea a Ultimate Play The Game y en concreto a Sabre Wulf y Knight Lore, pero también a Atic Atac y a Pentagram, que a su vez era un compendio de todos ellos. La cosa va de recorrer un extenso castillo y su terreno colindante buscando cinco runas que han de colocarse en los extremos de un pentagrama dentro de un tiempo límite. El mapa se distribuye en varias plantas comunicadas entre sí mediante escaleras, aunque también es posible aterrizar en una mazmorra (de la que solo podemos escapar mediante una llave) si tenemos la mala pata de caernos por algún pozo abierto. En nuestras correrías por el castillo podremos recoger viandas estamínicas y objetos diversos mientras nos vemos acosados por multitud de enemigos a los que podemos hacer frente disparando, aunque algunos son inmunes a cualquier ataque.

¿Se dan cuenta? Incluso hay piñatas en ciertas pantallas a las que se puede disparar, en lo que podría interpretarse como un guiño / referencia (desconozco si intencionado o no) al Viva piñata de Rare. Las susodichas permiten zurrar hasta a los enemigos presuntamente invencibles convirtiéndonos en la muerte misma durante unos cuantos segundos, adoptando el aspecto de un cadáver y todo. La acción transcurre muy en plan Atic Atac pero a lo bruto. Es como estar en un frenopático, lo que se traduce en que a veces se tiene la sensación de no controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor, al punto de creer en ocasiones que la partida finaliza sin que sepamos muy bien cómo ni por qué. Una impresión bastante rara, especialmente notoria durante los primeros tanteos con el juego, cuando todavía estamos en trace de cogerle el aire.

Otro detalle poco convincente en el diseño del juego es el del mapa presente en la esquina superior derecha de la pantalla, que debido a su reducido tamaño no aporta nada de lo que supuestamente debe aportar un buen mapa. Más allá de señalar las pantallas que ya hemos visitado, poco o nada ayuda a nuestra orientación. Habría sido más lógico (y también mucho más útil) habilitar un mapa accesible mediante una tecla. Algo como en Ranarama, que nos mostrase únicamente la parte del mapa que ya hemos visto, habría estado muy bien y no habría hecho de Viva Mortis un juego más fácil de acabar, pero sí mucho más disfrutable.

Como se puede observar en el vídeo adjunto, técnicamente el programa es intachable, sobre todo teniendo en cuenta que su autor lo completó en el transcurso de unas pocas semanas. Los gráficos tridimensionales Filmation – Speccy style, aparte de estar muy bien hechos, son también muy simpáticos y hacen honor a todo aquello que Viva Mortis pretende homenajear (juegos y ordenador), con ese extra de colorido que los hace aún más atractivos. Pero si tanto ese colorido como el sonido nos parecen demasiado alejados del Spectrum «de toda la vida», en el menú de opciones podemos cambiarlo todo para que el juego se aproxime más a la esencia de lo que habría sido en el caso de que Ultimate lo hubiese publicado hace siete u ocho lustros para nuestro querido aparatito.

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