Un día en las Olimpiadas

Porque sí, con la excusa de que hace nada publiqué este artículo y de que se acaban de inaugurar los Juegos de Londres 2012, me pasé todo el día de ayer jugando con esto…

…con esto…

…y con esto otro, ya puestos, también:

Sí, soy un borrego tan influenciable como cualquier otro.

Hacía unos ocho años que no les dedicaba mi tiempo “en serio”. Con ello me refiero a jugar más de una partida seguida hasta el final y la verdad es que se nota, aunque parezca absurdo: en plena canícula veraniega y poco dado como soy a practicar cualquier deporte que no sea tirarme sobre un sofá, machacar teclas en plan brutote durante varias horas seguidas constituye un auténtico desafío físico, al punto de que he acabado metiéndome en la ducha para quitarme de encima el sudor (en serio) y escribiendo esto noto ligeras agujetas en los brazos (en serio también). Luego dicen que los videojuegos fomentan el sedentarismo, la obesidad y no sé cuántas tontunas más.

Pura chusma, no le déis más vueltas.

¿Y qué decir sobre nuestros tres estofados de hoy? Pues obviamente que siguen siendo tan divertidos como siempre, aunque con matices. Decathlon ha adquirido con los años un cierto aire cutrongo que al mismo tiempo le ha hecho ganar en simpatía, algo esto último que ya le distiguía. Olympic Challenge posee las mismas virtudes y defectos que veo en casi todos los grandes lanzamientos de la última época del Spectrum: técnicamente es acojonante, exprime el ordenador al límite de sus posibilidades y se nota, pero lo encuentro frío y carente de la personalidad de su antecesor. En cuanto a Supertest, si bien no se basa en la misma especialidad deportiva que los otros dos, para mi gusto sigue siendo el más divertido de todos.

Llegados a este punto, lo que más me sorprende es que mi viejo Gomas aguantase el “tute” que le dimos sin apenas despeinarse. En casa siempre hubo mucha afición por esta clase de juegos y salvo en los programas desarrollados por Epyx, donde contaba más la maña que la fuerza, en el resto había que aporrear el teclado sin piedad para conseguir buenas marcas. A tenor de lo que jugábamos era de esperar que alguna tecla fallase más temprano que tarde, pero como por obra de un milagro, no fue así y nunca pasó nada. Como tampoco creo que pase nada ahora con mi PC, cuyo teclado es mucho más resistente y cómodo que el de mi viejo Spectrum, lo que a su vez permite mantener un ritmo de pulsaciones mucho más rápido y regular. De haber tenido entonces un teclado así, ni un solo record se me habría resistido.

2 responses

  1. qar dice:

    Precisamente ayer estuve jugando al Daley Thompson Olympic Challenge, y mis impresiones fueron tan malas como la primera vez que lo cargué en su día, siendo un chaval… y tras haberme gastado la pasta de las propinas en comprarme el original. El juego tiene excelentes gráficos, pero falla en todo lo demás. Resumiendo, para no aburrir: el juego es demasiado machacateclas incluso para pertenecer a ese género y tiene un buen número de errores y bugs (no hay pausa entre las tres pruebas del entrenamiento, se acumulan los puntos de una partida a la siguiente, las pantallas de transición no alcanzan a verse…) Su autor, Dave Thompson, estuvo bastante más inspirado en algunos de los juegos que hizo para Hi-Tec. Sin embargo el Daley Thompson Decathlon está en mi top 3 de siempre… Horas y horas jugando tanto solo como en compañía, tratando de batir el record del primer día… dar cuatro vueltas completas en vez de tres… pasar del 2’45 en altura… humillar cruelmente a mi amigo Cesitar… En cuanto al Supertest, no lo llegué a tener en su momento, y aunque visto ahora me parece bastante heterogéneo, no creo que pueda juzgarlo apropiadamente a estas alturas.
    Saludos.

  2. Leo Rojo dice:

    No te falta razón. Jugar hoy con Olympic Challenge, diluído en el tiempo el enorme acoso publicitario que Ocean realizó para lavarnos el cerebro, supone un reto de lo más duro. El juego yo no lo veo tan malo, pero como indico en el texto es frío, carece de personalidad. Y efectivamnete, se pasaron tres pueblos en la planificación del “machacatecleo” necesario para jugar, llamémoslo así. Quisieron hacer el machacateclas definitivo y a fe que lo consiguieron: la ausencia casi total de descansos entre prueba y prueba unida a la necesidad de elegir correctamente las zapatillas para cada una de ellas, impone un castigo para nuestros teclados y nuestros brazos francamente difícil de soportar, algo que afecta mortalmente a la jugabilidad.

    Nunca es tarde para probar Supertest y dedicarle unas partidas, pero ya te aviso para que prepares a conciencia tus brazos, especialmente de cara a la segunda carga.

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