Un año de incertidumbre

Escribiendo estas líneas, resulta que llevamos inmersos en 2016 un buen periodo de tiempo, el suficiente como para valorar 2015 con frialdad al tiempo que valoramos lo que nos pueda deparar el futuro durante el año que acaba de empezar. En lo que al Spectrum concierne, del año pasado se puede decir que fue en general bueno, aunque habrá muchos que seguramente dirán que fue muy bueno e incluso excelente. Hubo movimiento en la Red, no faltaron reuniones de fans a las que acudir, y se publicaron un buen puñado de juegos (alguno de los cuales era esperado desde hacía mucho) así como de libros, tantos que no recuerdo un año tan prolífico desde que el Speccy dejó de fabricarse hace más de cinco lustros. Para colmo, en los últimos meses pudimos disfrutar con la llegada del Spectrum Vega y el Recreated Spectrum, dos chismes que generaron tal expectación en torno suyo que era como si el mismo Spectrum hubiera vuelto para revivir sus mejores días.

El panorama no podía ser más halagüeño en apariencia, y sin embargo yo no dejaba de pensar que algo raro flotaba en el ambiente. El 2015 me ha recordado, salvando las distancias, a los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria española. Una sensación extraña, que ya venía notando desde uno o dos años atrás pero que a lo largo de 2015 se ha ido acrecentando. Estamos en medio de un escenario característico en el que todo el mundo se niega a ver las evidencias de que algo va mal, con productos ofertados a precios absurdos por una plétora de oportunistas (empezando por el propio Clive Sinclair) buscando sacar tajada antes de que el castillo de naipes se desmorone.

“Tú, gasta, compra y entrámpate, que la vivienda nunca baja”.

Y luego está el inexorable paso del tiempo, al que ni los seguidores más fieles del Spectrum pueden oponerse. Quienes durante casi dos décadas han contribuido con su esfuerzo a mantener viva la pasión por este pequeño aparatito programando, escribiendo o dando luz a toda clase de ideas locas, eran estudiantes que habían tenido (o aún tenían) un Spectrum y llevaban una vida más o menos despreocupada. Hoy frisan la cuarentena o la superan con amplitud, y tienen que hacer frente a las responsabilidades que acarrea en forma de trabajos, parejas e incluso hijos. El tiempo libre que antaño sobraba hoy es cada vez más escaso, y se nota. Se pierden las ganas y hasta la ilusión, o se trasvasan hacia otros menesteres que conlleven menos presiones cuando de aprovechar el tiempo libre se trata.

El caso de Martijn van der Heide es muy ilustrativo de la situación hacia la que nos encaminamos. O en la que ya estamos metidos. Fundador y celoso administrador de World of Spectrum durante veinte años, una web que durante todo ese tiempo actualizó prácticamente a diario, en 2015 sorprendía a todos anunciando su marcha por razones personales. Traducido: se había echado novia y deseaba sentar la cabeza con ella. Poco después la web se cayó, quedando indisponible la mayor parte de su contenido a excepción de los juegos para descargar, que ni mucho menos es lo mejor que tiene. Desde entonces han pasado meses y todo sigue igual, aunque casi al mismo tiempo un grupo de entusiastas procedente de los foros de la propia WOS se encarga de sostener con pinzas el site actual mientras trabaja en una nueva versión pergeñada desde cero y con un diseño mucho más moderno, aunque todo apunta a que se hará esperar si es que llega algún día: se trata de una labor complicada, y tal como cabía esperar ninguno de ellos es ya un estudiante.

Típico usuario actual del Spectrum.

Lo que nos lleva al siguiente punto: no hay relevo para quienes hoy mantienen viva la memoria del Spectrum porque el Spectrum, seamos claros, ya no interesa a casi nadie salvo como curiosidad histórica o divertimento ocasional. En realidad, el Spectrum como fenómeno vintage nunca ha dejado de ser algo minoritario, pese al boom de la emulación y esa manía por reivindicar los ochenta como algo guay que tuvimos que soportar durante la pasada década. Alguien me comentó hace poco que no conocía a ninguna persona menor de veinticinco años que supiese lo que era un Spectrum, y quienes lo saben son hijos o incluso nietos de alguien que tuvo uno y por ello suelen verlo como una cosa viejuna que les es totalmente ajena, del mismo modo que para nosotros lo eran los juguetes de hojalata. En eso se ha convertido el Spectrum: en un juguete de hojalata. Se nota cuando alguno de esos entes de la “generación mejor formada” escribe sobre él.

“Sir Clive Sinclair presenta el primer Spectrum de disco”.

Obviamente todo esto no es más que una reflexión personal, pero visto el actual grado de estulticia social, que obliga a explicar lo evidente en plan “no ponga la mano sobre la sierra. Provoca cortes” (leído con estos ojitos, se lo juro) prefiero cubrirme las espaldas antes de que alguien me salga con gilipolleces por no advertirlo. Y menos mal que no estamos en los Estados Unidos, porque seguramente me arriesgaría a una demanda millonaria como aquella que una tipa le puso a McDonald´s por no advertir en sus vasos para llevar que el café caliente estaba, en efecto, caliente. A esto hemos llegado pero claro, no se puede esperar mucho más de obreretes liberales que votan en masa a quienes les han arruinado ni de quienes jalean a retrasados en YouTube. Así nos va.

Carmen López: “Te voy a demandar por ponerme impedimentos para que pueda demandarte”.

Está claro que las cosas no son como en 2006 o 2007, cuando parecía que el Spectrum resurgiría de sus cenizas en cualquier momento en vista de la actividad que se movía a su alrededor. Al menos yo no las veo así (repito: es una impresión personal), y no se trata de querer ser agorero aposta con la idea de generar una polémica gratuita que incremente las visitas a esta santa página de forma exponencial y me haga rico (no será por ganas, lo admito). Se trata de realismo, simple y llanamente, aunque confío en equivocarme en mis predicciones como Rappel cuando vaticinó que Miguel Indurain no ganaría el Tour de 1993. De momento nos encontramos en el clásico impasse de principios de año y por ello no hay demasiada actividad en torno al mundillo del Spectrum, algo normal. También es verdad que las resacas del Año Nuevo pesan cada vez más, pero entiendo que los próximos dos o tres años serán cruciales para el devenir del pequeño trasto con teclas de chicle. Nos vemos en 2018 o por ahí. Mientras tanto, todo queda en manos de los aún dispuestos a perder el tiempo manteniendo viva su memoria y su legado.

8 thoughts on “Un año de incertidumbre

  1. Pues mi hijo conoce el ZX Spectrum, lo usa, y lo disruta. Tiene 11 años. Yo voy a sacar varios juegos este 2016, se de otros tantos en desarrollo que también van a salir (algunos ALUCINANTES) y este será el año del ZX Uno en todo su esplendor.

    Pues va a ser que no, y hasta ahí puedo leer.

    Por cierto, como está la Carmen López…

  2. El spectrum nunca morirá, yo no lo permitiré, vosotros no lo permitireis, el universo no lo permitirá.

    Tenemos una ULA a prueba de fallos y un Z80 que come intels I7 para desayunar…

    No perdáis la fe…pq el miedo lleva al Lado Oscuro…

    Y follar dedicándole al spectrum tiempo es factible… polvos retro…los mejores!!!

    Un abrazo

  3. Totalmente de acuerdo,el 2015 ha sido bastante bueno, a ver que nos depara el 2016.
    Por mi parte deseando que salga el crowdfounding del zx-uno, que según dicen estaba previsto para principios de año. :-).
    Respecto al tema de la burbuja tienes toda la razón, basta con ver los precios desorbitados del ZX y juegos en España, curiosamente en UK son mas normales y es que somos picaros por definición. He comprado autenticas joyas en UK por un precio razonable y eso que ya se pierde con la conversión £-€.
    Algún dia los spectrum se venderan a porrillo, quizas dentro de 25 años cuando los cuarentones de ahora tengamos artritis en las manos y cataratas; seremos incapaces de conectar o ver nada.Existirá el conector de antena en las televisiones?
    Un compañero de trabajo 12 años mas joven que yo, criado en los 90, no entiende como hay gente que juega al spectrum,eso si la snes le encanta, supongo que es por nostalgia, por los recuerdos que despiertan jugar a esa maquina; en mi caso solo con conectar el spectrum a la tele del salón ya despierta muchos momentos.Es lo que pasará dentro de unos años cuando ya no existan recuerdos asociados a las maquinas,serán solo objetos antiguos.
    El tiempo escasea del mismo modo que aumentan las responsabilidades,quizas no seamos capaces de estar muchas horas y noches jugando al specy,pero una partida de vez en cuando se agradece.
    Un excelente articulo, no suelo escribir muchos comentarios,pero los articulos que publicas los leo todos y aunque hay otras páginas dedicadas al spectrum está tiene ese toque tan especial y diferente que engancha y que decir de los comentarios a pie de foto,lo mejor, me parto ;-).

  4. Radastán: Lo de tu hijo me da que es la excepción, no la norma. En el artículo ya aclaro que mi predicción es a medio plazo… y que confío en meter la pata con ella hasta el fondo. De veras.

    Y respecto a Carmen López, mi sincera recomendación es que acudas cuanto antes a una óptica.

  5. Anibal: Para eso estamos aquí, para contribuir a que no muera. Morirse no se morirá, eso creo que lo tenemos todos claro. La cuestión es en qué estado sobrevivirá en el futuro. Y me encantaría que sea con una salud de hierro.

    Que usted lo folle bien.

  6. Fleishman: Gracias por las loas. 2016 todavía pinta bien aunque sea sólo por lo del ZX-Uno, eso es innegable. Si a eso le unimos las novedades comentadas por Radas (algunas de su propia cosecha), pues pinta aún mejor. Veremos lo que pasa y a ver si para 2017 las sensaciones rarunas se han mitigado. Sigo pensando que lo que ocurra con WOS será clave.

    España no es un país, es una pocilga. Y como tal, huelga decir lo que mayormente vive en ella. La anécdota de su compañero de curro es ilustrativa y va más allá de la pura y simple nostalgia: nos guste o no, el Spectrum no puede compararse a la NES como fenómeno de masas. Y no digamos ya si entramos en harina con los años 90 y todo lo que sucede entonces, cuando los videojuegos nacen verdaderamente como la gran industria que son hoy.

  7. Te doy toda la razón esto es una burbuja que más pronto que tarde tendrá su fin y del Spectrum sólo se hablará en los geriátricos. Después de su ocaso tecnológico a comienzos de los 90 con el fin de los ordenadores de 8 bits, pasaron muchos años oscuros en los que el Spectrum y toda la retroinformática era defenestrada y olvidada.

    Estos últimos cinco años y sobre todo los tres últimos, de repente ha habido un resurgimiento de retronostalgia sin precedentes, pero todo ello dentro de un grupo generacional que en su mayoría conoció de niño o joven el Spectrum y que gracias a Internet.

    El año pasado y el anterior han sido los años dorados del resurgimiento con multitud de libros y de juegos nuevos.
    Pero ya no queda más que contar. Se ha hecho un trabajo de arqueología excelente por parte de la gente de las webs, los podcast, los libros que se han escrito y todos los que han colaborado en sacar a la luz todos aquellos y entresijos de los que nos hemos ido enterando al detalle 25 años después.

    Ahora ya estamos en la fase bucle porque está ya todo divulgado y contado. Lo sabemos todo sobre los Spectrum rusos, sobre Jon Ritman, sobre la gente de Microhobby, sobre Ultimate y la familia Stamper, sobre Azpiri, sobre Dinamic y los Ruiz…………todo lo han contado por activa y por pasiva a través de cualquier medio de difusión.

    A mí me dio esa sensación de que toda esta escena ha tocado techo y a partir de ahora la cuesta abajo es inexorable. En la última Parlabytes, con mucha gente alli presente y una vibrante actividad, de repente me entro ese escalofrío y esa reflexión tuya de la entrada al blog que comparto al 100 %. Es un pensamiento que me ha invadido que me ha pasado dos veces en el tiempo: la citada en la última parlabytes y durante la última Retromadrid.
    Cada feria retro descubres que hay poco o nada que innovar. Las mismas máquinas, la misma gente, el mismo merchandising, alguna novedad en forma de juego, camiseta o lámina ilustrada y poco más.

    Se cuenta lo mismo, charlas emocionado con la gente y disfrutas del buen ambiente. Y vuelta a repetir lo mismo en la siguiente feria retro.
    Creo que simplemente hay que disfrutar sin obsesionarse ni convertirse en un fundamentalista y cada persona es dueño de sus recuerdos y de mantenerlos vivos más allá de que la escena acabe por agotarse más pronto que tarde.

    Un saludo

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