Tres amigos

Aunque no haya pasado a la historia por ningún hecho particular, el año 1983 fue seguramente uno de los más trascendentales de las últimas décadas. Cargado de incertidumbre y sucesos que incluso llegaron a poner en tela de juicio la paz como pocas veces tras la Segunda Guerra Mundial, 1983 no fue bueno para casi nadie… Excepto para Sinclair y para su pequeño Spectrum, que vivió un periodo de gran expansión que poco después le serviría para asentarse como el principal microordenador de los hogares europeos, convirtiéndose en uno de los más difundidos y con mayor catálogo de software en toda la historia. Muchas de las principales empresas responsables de nutrir al Speccy con miles de programas hasta el momento de su defunción comercial nacieron en 1983, y Ocean Software fue una de ellas.

Pese a lo que suele insinuarse en los medios de comunicación, las redes sociales pueden utilizarse para algo más que levantar a las turbas contra sus bienintencionados gobernantes o hacer creer a frikis, nerds y demás subespecies de pajilleros que algún día podrán tirarse a la jefa de las animadoras. Facebook, Twitter y demás permiten a los fans de la informática clásica reencontrarse con los que fueron sus ídolos de juventud, programadores y artistas de toda índole que pusieron los mimbres de lo que hoy es la principal industria de entretenimiento del planeta. Personas, en definitiva, a las que muchos les deben no ya horas de diversión y asueto frente al ordenador, sino el haber descubierto un oficio con el que ganarse el pan al hacerse mayores. A finales de los noventa y principios de este siglo, con Internet en pañales respecto a lo que es hoy, resultaba muy difícil, cuando no casi imposible, saber lo que había sido de todos aquellos prohombres (y alguna mujer) y básicamente todo se hacía a base confirmar o desmentir rumores tras una labor poco menos que detectivesca por parte de algún interesado con mucho tiempo libre. Hoy casi siempre basta con localizar el perfil de alguien en Facebook, preguntarle qué tal le van las cosas y, si tercia, solicitarle permiso para una entrevista.

La plantilla de Ocean en 1987, uno de sus mejores años.

Eso es básicamente lo que ha hecho Pablo L. del Rincón, miembro muy activo en ciertos grupos de tema retroinformático en Facebook, quien tras localizar a Simon Butler, Mark Jones y Mike Lamb decidió pedirles una entrevista. La primera ya está disponible en El Mundo del Spectrum después de que esta web, que tiene el mejor fondo de “retroentrevistas” en castellano de toda la Red, se ofreciese a colgarla usando como base un texto traducido por quién esto les escribe. Las otras dos le seguirán en breve. Estamos ante tres nombres capitales para entender la historia del Spectrum y de los 8 bits en el Viejo Continente, responsables en no poca medida, gracias a su desbordante talento, de que Ocean Software se encumbrase como una de las principales firmas de videojuegos durante las décadas de 1980 y 90.

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