Curioso video el que me he encontrado trasteando por el Youtubarro:
Los primeros ordenadores comercializados por Sinclair Research (ZX-80 y ZX-81) podían comprarse ya montados de fábrica o bien en la forma de un kit de piezas para montar en casa. La extrema simplicidad de ambas máquinas posibilitó este método de venta, que puede resultar chocante a primera vista para la mayoría de usuarios actuales de un ordenador personal, pero en realidad no se aleja demasiado de actividades tan habituales hoy día como el modding y la actualización de componentes que muchos llevan a cabo para alargar la vida de sus máquinas. Eso sin contar a quienes las compran escogiendo los componentes uno por uno, a su gusto, ensamblándolas con sus propias manos. Se trata de actividades ajenas a las posibilidades de un usuario medio, es cierto, pero no alejadas de aquellos estrambóticos kits de los primeros 80, que tampoco eran muy fáciles de montar.
“Joder macho, no hay forma de montar ese trasto para que funcione como es debido, pero al menos he conseguido sacarle alguna utilidad…”
Reconozco que es la primera vez que veo uno de estos kits, sorprendentemente “virgen” para la ocasión (parece que nunca se hayan abierto las bolsas). La venta de ordenadores por piezas facilitó a Sinclair colocarlos entre un público más numeroso, pues su adquisición resultaba sensiblemente más barata, y a la vez muchos aficionados a la electrónica tuvieron la posibilidad de foguearse soldador en mano. La llegada del Spectrum, más serio y complejo que sus antecesores, finiquitó para siempre estos métodos. Tampoco es menos cierto que los tiempos estaban cambiando: los ordenadores conquistaban los hogares poco a poco, y también poco a poco dejaban de ser objetos de laboratorio para convertirse en objetos de uso cotidiano al alcance de cualquiera.
Treinta años no son nada. Al menos no para el ZX-81, que sigue muy vivo gracias al apoyo de miles de fans. Y me encanta comprobar que esos fans no lo son de boquilla, sino que trabajan en la medida de sus posibilidades para que sus máquinas favoritas no sean olvidadas, con resultados muchas veces espectaculares. Lo último viene de estos tíos, que se han currado una especie de DivIDE para el microscópico antecesor del Spectrum que amplía increíblemente sus prestaciones, que van desde ampliar la memoria RAM del kilobyte inicial hasta los 32 a permitir la carga instantánea de programas gracias a su lector de tarjetas SD.
Y si el hermano pequeño del Speccy está de enhorabuena su “primo” no iba a estarlo menos: Un forofo español de los ordenadores clásicos es el responsable de un lector de tarjetas SD para el QL, cuyas posibilidades recuerdan a las de otro invento del que ya di buena cuenta aquí. De momento se encuentra en fase de desarrollo, pero media retroscene ya está babeando ante lo que promete:
El éxito del ZX-81 vino determinado por una serie de factores claramente identificables que lo posicionaban ventajosamente ante la competencia. El más obvio de ellos era el precio, que rebajaba considerablemente el de su predecesor y resultaba casi irrisorio adquiriendo el ordenador en formato de kit para montarlo en casa; pero también tuvo mucho que ver la promesa realizada por Sinclair de ofrecer una económica impresora con conexión directa a la máquina. En aquel momento parecía imposible que un usuario doméstico pudiese disfrutar de un conjunto de ordenador e impresora sin endeudarse de por vida.
Hoy pocos podrán negar que la ZX Printer sea uno de los aparatos informáticos más ingeniosos que se hayan comercializado. Con su tamaño liliputiense (cabe en la palma de la mano de un hombre adulto), no tenía hueco para alojar un sistema de impresión convencional, así que en su lugar los diseñadores utilizaron un par de electrodos que quemaban la superficie de un papel metalizado especial. Lejos de cualquier sofisticación el invento era muy sencillo, requería muy pocas piezas y tenía un coste muy bajo, lo que permitió ofrecer la impresora al mismo precio que un ZX-81 vendido en kit “móntelo usted mismo”. Aunque tampoco estaba exenta de problemas (los electrodos y el papel especial resultaban delicados y se degradaban con rapidez), la ZX Printer era adecuada para el mercado al que iba destinada y se vendió bastante bien. Entre quienes la adquirieron se contaron más de 2.000 colegios británicos, que a instancias de un plan del gobierno para informatizar las aulas se acogieron a una oferta lanzada por Sinclair, por la cual podían adquirir un ZX-81 con ampliación de 16 Kb y la impresora.
Actualmente es complicado encontrar una ZX Printer que funcione a la perfección, por lo que se ha convertido en un codiciado objeto de coleccionismo informático. Un objeto que a muchos les podrá parecer un juguete, pero que llegó a utilizarse en entornos profesionales: la calidad del aparato era lo bastante buena como para imprimir textos de forma limpia y legible, así que más de una revista la usó para sacar listados de programas en la redacción, que luego se pasaban a papel normal simplemente fotocopiándolos. Eran otros tiempos, no cabe duda.
ZX Printer funcionando. En este video se pueden observar los chispazos de los electrodos.
Aquí tenéis otro video algo más detallado sobre la máquina y su funcionamiento.
Y aquí la ZX Printer imprimiendo gráficos conectada a un Spectrum, con el que es compatible a través del Interface II.
De un tiempo a esta parte me he aficionado mucho a la demoescene, a la que ya dediqué un post hace tiempo. La culpa la tiene El blog de Radastán, que atesora, en lo que respecta a computadoras antiguas, la que tal vez sea la mejor recopilación de este peculiar arte disponible ahora mismo en Internet. Gracias a ella he matado horas pasándolo en grande, quedándome impresionado con todo lo que la gente puede exprimir a nivel visual y sonoro de algo tan modesto como un Spectrum. La palabra “imposible” no existe en la jerga de la demoscene, y con pericia e ingenio parece que cualquier limitación impuesta por el hardware se puede burlar.
Hasta en máquinas como el ZX-81, que carece de prestaciones que muchos juzgarían básicas para considerarla como un auténtico ordenador: no puede generar gráficos en color ni en alta resolución, y tampoco puede generar sonido. Esto explica que las demos diseñadas para correr sobre él no abunden precisamente, pues a priori existen demasiadas limitaciones para diseñar una demo atractiva. Así y todo algunos talifanes del minúsculo Spectrum antecessor han decidido currárselo un poco, con resultados bastante satisfactorios para un chisme como este:
Aunque no puedo asegurarlo al ciento por ciento, todo apunta a que el fondo musical está generado aparte y añadido para darle un poco de “chispa” al montaje final del video: suena como si estuviese hecho en un C-64, y además la música suena mientras la demo carga… No obstante, el éxito del “81″ propició la comercialización de muchos periféricos destinados a suplir sus carencias, incluyendo la falta de sonido, para lo cual se vendieron tarjetas especiales equipadas con chips del mismo tipo que luego serían usados en los Spectrum 128 o el Amstrad CPC. Esas tarjetas son hoy en día muy codiciadas por los coleccionistas.
Si alguien quiere aclararme más detalles sobre el particular ya sabe por donde ando.
A poco más de un mes vista para que el “padre” del Speccy cumpla treinta años, la scene relacionada con el ZX-81 comienza a acelerarse. Hace unos pocos días Bob Smith, uno de los programadores más activos del panorama retroinformático actual, sorprendía a propios y extraños con la publicación de Boulder Logic, juego que exprime de modo considerable las limitaciones de una máquina que ya en su época parecía muy poco útil, sobre todo si la comparamos con competidores directos como el VIC-20 de Commodore.
Porque hablamos de un ordenador que hoy día muchos ni se atreverían a calificar como tal, con un (1) Kb de RAM, sin la posibilidad de generar gráficos en alta resolución ni en color, sin sonido y con una simplicidad de diseño digna de un botijo, aunque como aquel, igualmente ingenioso y válido para el cometido que le tocó cumplir. El ZX-81 fue una máquina que dio de sí para más de lo que seguramente imaginaron sus propios creadores, con Sir Clive a la cabeza, que ante todo buscaban la forma de mejorar el ya desfasado ZX-80 gastándose lo menos posible. Para la historia quedan ejercicios de encaje de bolillos como 1K ZX Chess, considerado por algunos, y no sin razones, como el mejor programa jamás escrito: en solo 672 bytes su autor, David Home, encajó un sorprendente juego de ajedrez que funciona a las mil maravillas y al que no le falta de nada.
Obra maestra, sin cachondeo.
Hace cinco años, con ocasión de su primer cuarto de siglo de vida, hablaba del ZX-81 como de la calculadora gorda sin teclado que, junto a su antecesor, dio a conocer al europeo medio el mundo de las nuevas tecnologías, en el cual se introduciría de lleno durante el transcurso de los años ochenta gracias al Spectrum. Era aquel un mundo desconocido que provocaba una extraña sensación mezcla de curiosidad y miedo, pero todos estaban de acuerdo en que era el futuro. Es una verdadera pena que este año no se vaya a celebrar RetroMadrid, porque habría sido un marco perfecto (coincidiría en fechas con el cumple del “81”) para rendir tributo a un chisme entrañable, que cumplió con creces las expectativas depositadas en él.
…que dedicaremos, dividiéndolo en partes a lo largo de los próximos tres o cuatro días, a recuperar alguna de las editoriales más interesantes publicadas en los varios inicios de año que hemos vivido en El Spectrum Hoy. Del mismo modo en que aproveché el inicio de la Navidad para comenzar a subir material “remasterizado” procedente de la antigua web, aprovecho el Año Nuevo para ir subiendo algunas cosillas más.
Comenzamos por 2006. La sección de editoriales de El Spectrum Hoy había comenzado a existir como tal en agosto del año anterior, y aunque desde ella habíamos aprovechado para felicitar el nuevo año con un pequeño texto (bastante irrelevante a estas alturas, pero ya lo subiré más adelante), poco tiempo después dedicábamos un espacio al que sin duda era uno de los acontecimientos del año dentro del mundillo retro-informático: el 25 aniversario del nacimiento del ZX-81, el “padre” del Spectrum.