Que pase el siguiente

Cuando hace un año o año y medio el Spectrum Vega preparaba su salida al mercado, nadie en su sano juicio habría previsto que aquella reformulación del mítico Speccy originaría lo que parece ser una moda en toda regla, impulsada además por el éxito. Sir Clive volvió a triunfar con la filosofía que alentó sus mayores logros como empresario (y también sus mayores fiascos): ser el primero en ofrecer productos para un mercado todavía inexistente. Así es como, en el poco tiempo transcurrido desde entonces, el Vega ha contemplado el surgimiento de un puñado de imitadores dispuestos a ampliar la senda abierta por él. Primero fue el Recreated Spectrum, más tarde el Vega+ y a ellos se unirá en breve el ZX Uno, que curiosamente es el proyecto más antiguo de todos. Pero no se vayan todavía, que aún hay más: descontando las nuevas versiones del Commodore 64 que verán la luz el próximo año, entre medias de estos últimos productos y los anteriormente citados se situará una nueva versión del Spectum, que lleva captando la atención de todo el mundo desde que hace unas semanas pudieron verse las primeras imágenes del aparato en Internet. Ese aparato es, como a buen seguro ya habrán adivinado, el ZX Spectrum Next.

En total, a mediados de 2017 estaremos hablando de nada menos que siete máquinas pugnando en un escenario que a principios del año pasado ni siquiera existía. Podrían citarse algunos motivos para justificar semejante explosión (el primero la buena acogida del Vega), pero llama la atención que se haya producido ahora y no en un momento a priori más propicio como habría sido el meridiano / fin de la pasada década, cuando todo lo relacionado con los años ochenta volvió a estar nueva (e incomprensiblemente) de moda. Y no sería por falta de intentos, que los hubo, si bien no dejaron de ser iniciativas casi amateurs (por llamarlas de algún modo) con escaso respaldo empresarial. El Vega y sus “sucesores” son otra cosa a excepción del ZX Uno, caracterizado por una filosofía más “casera” con la idea de resultar más barato y mantener, en cierta forma, una cercanía al usuario de la que carecen sus competidores, guiados por una motivación más industrial – capitalista (que ante todo buscan ganar dinero, vamos).

Esencialmente el Next guarda numerosas semejanzas con sus rivales, porque a fin de cuentas no deja de ser un circuito diseñado para comportarse como un Spectrum (ojo, no hablamos de emulación sino de “ser” un Spectrum) envuelto en ropa de diseño, en este caso un restyling de la carcasa del Spectrum+ en el que toma parte Rick Dickinson y que, sin mostrarse tan atrevido en sus formas como en el caso del del Vega, queda muy moderno sin perder el elegante clasicismo de la línea original. La diferencia estriba en que el sistema integra un microprocesador Z80 como el del Spectrum, aunque capaz de correr hasta a 7 MHz dependiendo de las circunstancias, lo que asegura compatibilidad con el hardware y el software del venerable Speccy… así como de todas aquellas máquinas a las que puede “suplantar”. Hemos dicho bien: el Next no se conforma con ser un Spectrum en sus diversas configuraciones (16 Kb, 48, 128 y hasta algún clon brasileño, que no en vano a la cabeza del proyecto se encuentran tres ciudadanos cariocas enamorados del Spectrum), sino que también puede convertirse en un ZX-80, un 81 e incluso en un Jupiter Ace, aceptando en cualquier caso la conexión de un casete para cargar programas directamente desde cinta. Todo sin menoscabo de añadidos obligatorios en cualquier computadora moderna, como la conectividad HDMI o una ranura de expansión para tarjetas SD, sin olvidar la posibilidad de conectar mandos para, por ejemplo, jugar “a dobles” con Match Day 2.

Los responsables del Next dicen que también se podrá adquirir en color blanco. Para gustos colores, nunca mejor dicho.

De este modo, el Spectrum Next queda configurado como un aparato muy sugerente; un proyecto que ya ha sido presentado en público por sus creadores, que así buscaban acallar los rumores de fake que lo rodearon tras su misteriosa presentación a través de las redes sociales, y que ahora andan a la caza de fondos para hacerlo realidad en su forma definitiva y costear el proceso de fabricación en serie. Para atraer inversores han dejado claro que cuanta más gente participe mejor, porque así se podrán fabricar (y vender) más unidades y se reducirá su coste individual, que ellos desean mantener por debajo del límite de las cien libras. Esto colocaría al Next en la línea de sus competidores, que tampoco son precisamente baratos, aunque juega a su favor con la baza de la mayor proximidad al estándar original (recordemos qué procesador monta) para atraer seguidores a su redil, amén de sus buenas (y variadas) prestaciones, que lo hacen ideal tanto para los fans del Spectrum más recalcitrantes como para quienes solo buscan pasar la tarde jugando mientras afuera llueve. Veremos en qué queda, pero no se puede negar que de un tiempo a esta parte la cosa se ha puesto muy pero que muy interesante.

Presentación del invento durante una exposición celebrada el pasado mes de abril. Intentando demostrar que Brasil es algo más que favelas, fútbol y samba.

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