Puente de Prohibición

Al fin llegó el puente de mayo. Pocas cosas hay mejores para pasar estos días de asueto que jugar a los videojuegos, en especial si son retro.

Bueno, este, lo que se dice retro, no es. O al menos no exactamente, pues se trata del port para PC del clásico Prohibition, que en este 2017 cumplirá 30 años. En este caso hablar de remake no sería del todo correcto, pues nos encontramos ante el juego original del Amstrad CPC “recauchutado” para funcionar en un ordenador moderno sin necesidad de emuladores, mediante una aplicación Java ejecutable que no requiere instalación. El autor aprovecha, eso sí, para hacer algunas mejoras en el programa, como añadir varios niveles de dificultad. En el más bajo, el juego se transforma en un paseo comparado con el reto propuesto desde el primer momento en el Prohibition original. Útil para cogerle el gusto, algo que por otra parte resulta fácil porque la mecánica del juego es totalmente arcade y no plantea complicaciones: ambientado en tiempos de la prohibición (de ahí el nombre), se trata de combatir el gansterismo que infesta la ciudad donde nos encontramos a la manera clásica de la época: a tiros, localizando todos los villanos que se ocultan en cada recoveco de edificaciones y calles para abatirlos, antes de que ellos hagan lo propio con nosotros.

En su día, Prohibition causó sensación, tanta que dio un impulso decisivo a la carrera de Infogrames. Hasta entonces pocos conocían la existencia de una compañía que sin embargo ya era veterana porque había nacido en 1983, pero que sin embargo había transitado aquellos cuatro años casi como Moisés por el desierto y con más penas que otra cosa. La excelente factura técnica del juego y sus vistosos gráficos (algunos magníficamente digitalizados) aprovechaban satisfactoriamente las cualidades del CPC, el ordenador que colocaría a Francia en el mapa de los videojuegos. Asimilando la gran popularidad que cosechó en tierras galas, los programadores del país llegaron a dominarlo como nadie, brindándole algunos de sus mejores y más recordados juegos. Bactron, Tennis 3D o Billy el barriobajero (todos ellos obra de Loriciels, la gran competidora de Infogrames por aquellos días) son buenos ejemplos de lo que los gabachos podían hacer con el micro de Amstrad. De su mano, 1987 resultaría clave para una industria, la francesa, que en cuanto a videojuegos estaba considerada como de tercera división, pero que finalizó ese año encaminada hacia una senda ascendente que culminaría a lo grande en los 90, transformándose en la mayor potencia mundial del software solo por detrás de la americana y la japonesa.

El juego se puede descargar aquí.

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