En el nido de la serpiente

No, no es que me haya ido a trabajar con esta cosa, digo mujer:

«Te estoy esperando, so rojo».

Hace algunos años, el brasileño Einar Saukas desarrolló un motor gráfico para el Spectrum que no solo lo llevaba al límite de sus posibilidades, sino que las rebasaba haciendo que el Spectrum pareciese otro ordenador. Nirvana fue la base para algunos juegos de aspecto francamente espectacular, aunque tampoco es que se haya prodigado mucho. Ahora, y después de un largo tiempo de silencio Saukas y su motor regresan con un nuevo juego que como es costumbre luce unos espléndidos gráficos, pero que además plantea un reto que promete atrapar durante horas a aquellos con gusto por estrujarse los sesos de una manera vil y cruel.

Los más perspicaces ya se habrán dado cuenta de que estamos ante un juego de puzzles. Basado en el clásico juego de la serpiente que ha de recorrer un escenario devorando frutas pero también en un juego on line (al que por cierto da mil patadas), Snake Escape demuestra nuevamente las capacidades de Nirvana: no parece que estemos ante un juego diseñado para el ZX Spectrum y si para una maquina con mucha más potencia gráfica. Para alguien que jamás haya visto un programa basado en Nirvana la primera reacción será de asombro por la exuberancia mostrada ante sus ojos.

Queda claro que los gráficos son aquí una llave maestra capaz de abrir todas las puertas a la curiosidad de quien vea el juego, incluso si se trata de alguien que jamás haya visto un Spectrum. Pero es que además, Snake Escape resulta también atractivo de jugar aunque, como en mi caso, no seas muy aficionado a los juegos de puzzles. Puede decirse que Saukas «hace un Farsalia» aprovechando en su favor, cuál Julio César en la famosa batalla, los puntos negativos de Nirvana para potenciar el desarrollo del programa y aumentar su atractivo. Nuestra serpiente tiene muy limitados sus movimientos, y aparte de que por ello resulta facilísimo que quede atrapada en cualquier rincón, se ahogará si tratamos de rebasar una cierta altura. Todo esto obliga a planificar meticulosamente la ruta seguir para llegar hasta la fruta que abre el paso al siguiente nivel. Como cabría esperar los primeros niveles son fáciles, «de iniciación», e ideales para pillar el truco al programa, algo que por otra parte no requiere más que un par de minutos. Pero como también cabría esperar, llega un punto desde el cual se hace progresivamente más complicado ir superando niveles, llegándose a presentar situaciones que exprimirán a fondo toda nuestra capacidad mental, que no directamente nuestra paciencia, porque cualquier error nos obligará a repetir desde el principio el nivel en el que estemos…

En resumen, Snake Escape es un buen juego pese a sus defectos, centrados especialmente en esa dificultad antes mencionada y que llega a ser agobiante, pese a no existir límite de tiempo para rebasar un nivel y poder tomarnos las cosas con calma. Como indicaba al principio de este artículo, se trata de juego diseñado con la idea de divertir a un sector muy concreto del público pero capaz de llamar la atención de otros, sobre todo por obra y gracia de unos gráficos muy vistosos… aunque poco variados. Quizás el auténtico punto fuerte de Snake Escape resida en las extraordinarias melodías que lo amenizan, que sacan el máximo partido a las cualidades sonoras del Spectrum 128.

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