“¿Y qué narices le regalo?”

No mintáis. Esta pregunta nos la hemos hecho todos y nos la seguimos haciendo cuando se trata de hacer regalos a alguien, sea quien sea. En una sociedad como la nuestra, definida por su afán consumista y en la que como producto de ello se impone, casi como obligación, intercambiar presentes con la llegada de fechas señaladas tal que cumpleaños, aniversarios o Navidades, suele llegar un momento en que hacer regalos puede complicarse bastante, porque el objetivo de nuestros desvelos tiene ya de todo y puede que hasta más. Hay personas que afrontan los días previos a tales fechas con una ansiedad próxima ocasionalmente al enojo. Preguntarse “¿y qué narices le regalo?” es como el onanismo: todo el mundo lo práctica o lo ha practicado. Y quien diga lo contrario miente.

El regalo perfecto para amantes de los 80.

No obstante, hace tiempo que Internet nos facilita la vida gracias a la cosa esa del e-commerce, que habilita a cualquiera que disponga de acceso a la Red para la adquisición de bienes en el contexto de un mercado global. Lo que sea, cuando sea y donde sea. Ejemplos hay muchos, pero uno de los  más llamativos es el de Etsy. Para quienes no la conozcan (¿queda alguien?) es como un mercado de artesanía pero en digital y a lo bestia, como casi todo lo que tiene que ver con plataformas de compra-venta en la Red. Su fundador, un pintor, carpintero y fotógrafo, la montó junto a unos socios en 2005 porque no encontraba un sitio adecuado para vender sus obras on line. Hoy Esty es una empresa que aglutina a millones de pequeños artesanos, los cuales ponen a disposición de todo el mundo el fruto de su talentosa labor particular, puesta de manifiesto en las formas más insospechadas. Por ejemplo, hace tiempo quien suscribe le regaló a su novia unos pendientes de Dragon Ball diseñados y hechos por una mozuela canadiense. Y como ya se habrán imaginado, si hay alguien lo bastante tarado para fabricar sus propios pendientes de Dragon Ball y vendérselos a alguien más tarado aún, fijo que también hay alguien dispuesto a hacer algo relacionado con el Spectrum.

Algo como esto:

En una ocasión hace ahora cuatro años, escribí sobre las (entonces) revolucionarias impresoras 3D y lo que supondrían en todos los campos. Hasta en los más inverosímiles, como la retroinformática y el negocio generado a su alrededor, sorprendente en tamaño y cuantía. No en vano esta graciosa miniatura de Spectrum impresa en plástico, con su cinta del Hobbit perfectamente reproducida, se envía desde Estados Unidos junto con otros productos Sinclair, disponibles en la “tienda” del vendedor. No deja de tener gracia siendo los USA coto vedado a los ordenadores de Sir Clive, donde jamás obtuvieron la notoriedad conquistada en otros lugares.

Hala, ya tenéis ideas para hacer un regalo… hasta la próxima ocasión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Leer entrada anterior
El “Tetris” como definición de la ubicudad

Durante el ya muy cercano 2018 se cumplirán tres décadas del lanzamiento de Tetris en su versión para Spectrum, publicado...

Cerrar