Mi relación amor – odio con el “Tetris”

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2 Respuestas

  1. Sorceneger dice:

    Te cito: “Uno de los efectos beneficiosos que tuvo la llegada del Tetris fue su contribución para acercar los videojuegos al público no habitual”. Te cuento mi experiencia…
    Hace siglos, en un bazar que todavía no era de propietarios orientales, me rasqué mi modestísimo bolsillo y compré una maquinita para regalársela a mi hermano pequeño, que andaría por los ocho o diez añosm una especie de “game and watch” pirata total que recreaba el Tetris, mil pelas me costó. Al homenajeado en el cumpleaños, nunca jamás le habían llamado la atención lo más mínimo los videojueogs, a pesar de mis múltiples intentos en llevarlo por el camino de la fe Spectrumniana (después Pcera y luego de la hermandad de la santisima Master System, nada todo en vano). Pero le gustó la maquinita, oye. “Bueno, ya se le pasará, en cuanto se le gasten las pilas la abandona”. Pero que va, todos los días echaba un ratico al volver del cole. Un día la dejó en el baño. Y mi padre, cuya única experiencia con los videjuegos era retarme al Pong pirata en la tele cuando tenía yo siete años, empezó a trastearla. Y al día siguiente, otra vez. Y ya llegaba a casa, se encerraba en el baño a fumar y llamaba a voces que donde estaba la puñetera maquinita. Había una bolsa con pilas frescas de repuesto siempre preparadas. Y después de cenar, hale, otro ratico en el comedor. Pero mi hermana, que pasó de las Nancys al sillín de atrás de la moto del macarra del barrio sin pararse jamás en el ocio electrónico, empezó a cogerla y no soltarla ni aunque la Superpop sacara poster de los New Kids on the Block. Y aquello era un infierno. Rigurosos turnos por orden jerárquico para jugar al tetris. Bueno, una máquina de mil pelas pronto cascaría…¡unas narices!. Un par de añicos buenos soportó el cacharro que se mojaba o se caía y seguía funcionando como si tal cosa

  2. Leo Rojo dice:

    Jajajaja. Jodó, qué gran historia. ¿Ves? :p

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