“Lo he hecho. He vuelto a hacerlo”

A estas alturas poco cabe escribir sobre Richard Langford, una figura a la que los habituales de la web estarán ya acostumbrados porque, con la tontería, le he dedicado varios textos haciéndome eco de cada novedad que publicaba. Este productor audiovisual de profesión y fanático del Spectrum por vocación ha venido lanzando, durante los últimos años, un puñado de remakes bastante interesantes; pero la culminación a su carrera como programador / autor llegó en 2017 con Project ZX, juego totalmente original que, no obstante, rendía tributo al Speccy como ningún remake habría hecho jamás. El programa fue recibido con generalizado entusiasmo, lo que a Langford le sirvió de acicate para idear una secuela.

Tito Richard no se ha calentado la sesera a la hora de bautizarla. Tampoco era necesario, ciertamente. Project ZX 2 conserva los mimbres básicos de la primera entrega, el fenomenal estilo gráfico al que su autor ya nos tiene acostumbrados, y un argumento propio de una mente demenciada pero ideal para meternos en harina aunque a la hora de la verdad sea meramente accesorio, siendo esto ni más ni menos que un matamarcianos en la mejor tradición del género. Lleno de resentimiento al ver a su querido Spectrum convertido en una máquina para embrutecer a los jóvenes en vez de educarlos como pretendía cuando lo inventó, el malvado Clive Sinclair se saca de la manga una lavadora mental con la que pretende borrar el recuerdo de todos aquellos clásicos que tanta diversión proporcionaron a los usuarios del Spectrum mientras jugaban con él. Nuestra misión, por supuesto, es impedirlo y evitar que el legado de aquellos míticos programas desaparezca del mundo como si nunca hubiesen existido.

Nuevamente, Langford demuestra una inspiración casi divina para tomar reconocidos clásicos del Spectrum y convertirlos en parte integrante de un juego totalmente distinto. No contento con eso, incluye numerosas referencias a la actualidad del Spectrum, como el mundo de los emuladores y el revuelo organizado en torno al fallido Vega+ o el continuamente retrasado Next. El cuidado y simpático aspecto del juego nos anima a probarlo de inmediato. Un detalle que hereda de su antecesor, como también hereda uno de sus principales fallos: la dificultad. Era de esperar que se hubiese trabajado este aspecto de cara a rebajar un poco las existencias de destreza necesarias para disfrutar el juego en toda su plenitud, y en principio así lo parece. Por ejemplo, los enemigos ya no matan al primer contacto: una barra de energía permite alargar nuestra supervivencia antes del eventual finiquito de una de nuestras vidas. Pero eso no implica que Project ZX 2 sea fácil. Quizás no provoque tanta frustración como su antecesor, pero los jugadores seguirán pasando un mal rato, sobre todo si esperan llegar lejos en las primeras partidas. Como nota curiosa, Project ZX 2 es compatible con el mando de la X-Box, lo que sin duda facilita algo el control en medio de la enajenada miscelánea de tiros, bichos y obstáculos que compone el juego. No obstante se echa en falta una opción de autofire: la necesidad de pulsar sin apenas descanso el botón de disparo (y a buen ritmo, además) acaba resultando agotadora. El uso del teclado permite algo más de “descanso” especialmente si juegas en un ordenador portátil, dada la mayor superficie de contacto para los dedos y el corto recorrido de las teclas habitual en estos chismes.

En definitiva Project ZX 2 rinde cumplido tributo al Spectrum y su época, igual que hacía su antecesor. Como no estoy seguro de que hayan pillado el intento de chascarrillo diré, aún a riesgo de repetirme, que Project ZX 2 es un buen juego. Es divertido y hace gala de un diseño primoroso a nivel gráfico. Pero es difícil, quizás demasiado. Su curva de aprendizaje no es en absoluto progresiva y tendremos que emplearnos a fondo hasta para rebasar la primera fase, que se supone debería ser un “entrenamiento” de cara a retos posteriores. Teniendo en cuenta el público objetivo de juegos como este, que por lo general ya no tiene tiempo ni ganas de partirse los cuernos jugando como hacía en los años ochenta del siglo pasado, estamos sin duda ante un problema bastante gordo. Por añadidura, resulta bastante dudoso que los chavales de hoy estén dispuestos a enfrentarse a un juego tan exigente de entrada, algo a lo que no están acostumbrados. Y ni falta hace: en otras épocas podía entenderse lo de tener que echar doscientas partidas a un juego para superar un obstáculo que se nos resistía, pero ya no. Los videojuegos hay que disfrutarlos, no sufrirlos, y por esa razón Project ZX 2 queda reducido a un producto para minorías. Más de lo que sería con otro enfoque.

Pincha aquí para acceder a la web de Richard Langford y descargarte el juego gratuitamente.

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