La sencillez es virtud

A menudo se dice que las cosas sencillas son las que mejor funcionan, y en general es cierto. Para empezar porque aquello que es sencillo tiene menos probabilidades de fallar.

100% a prueba de errores.

La norma se puede aplicar a todos los ámbitos, y por supuesto también a los videojuegos. Ahí está el Tetris como ejemplo palmario, pero hay muchos más y entre ellos se encuentra Nifty Lifty.

La idea de base no puede ser más sencilla, y el título del juego (que traducido muy macarrónicamente vendría a ser algo como El ascensionista hábil) nos da una buena pista: sobre un escenario dividido en plataformas, nuestro personaje ha de trepar de una a otra evitando los obstáculos que suben y bajan por un túnel central mientras recoge toda clase de objetos, que le proporcionarán puntos y le permitirán ir escalando hasta llegar a lo alto de la pantalla, donde podrá sumar aún más puntos gracias al contador de bonus: cuanto menos tiempo haya transcurrido al acabar, mayor será el premio y encima nos llevaremos una vida extra. Como los objetos se encuentran a ambos extremos de cada plataforma, se deduce la necesidad de atravesar el túnel cada vez que queramos pasar de una a otra; y como los obstáculos no paran de subir y bajar, es fácil imaginarse el resto. Solo es posible moverse a izquierda o derecha y una vez iniciado el movimiento sobre una plataforma no es posible detenerse excepto volviendo al extremo, aunque sí podremos cambiar de dirección para buscar el momento adecuado de atravesar el túnel y evitar un choque no deseado, que nos hará perder una vida.

Así explicada, la mecánica del programa parece más compleja de lo que es en realidad. Bastan apenas unos segundos para entender su funcionamiento y empezar a disfrutarlo, con un primer nivel muy fácil de superar independientemente de la velocidad de juego escogida, que es regulable. A partir de ahí las cosas se complican gradualmente añadiendo varios obstáculos por túnel, obstáculos de movimiento opuesto o alternativo, o más de un túnel (cada cual con sus obstáculos, of course) para poner en apuros nuestra capacidad de anticipación. Porque llegará un punto en que será necesario mantenerse lo más cerca posible de un túnel y tener mucha vista para franquearlo. Afortunadamente los controles son bastante precisos y ágiles de respuesta, tanto como para que no tengamos la ocasión de quejarnos por su culpa al perder una vida, y si por nuestra ausencia de reflejos.

Publicado en 1984, de forma tan discreta que apenas tuvo repercusión, Nifty Lifty es sencillo tanto en su concepción como en su técnica, situada a años luz de los grandes lanzamientos que ya entonces dejaban estupefactos, día sí día también, a quienes dudaban sobre las capacidades del Spectrum. Pero es precisamente en esa sencillez donde reside su mayor virtud, ya que es por eso por lo que resulta divertido y ha terminado envejeciendo mejor que otros juegos más sofisticados. Resulta evidente que quien lo programó jamás pretendió crear una obra maestra, sino únicamente hacer pasar un buen rato a la gente. Sin estrujarse el cerebro más allá de lo imprescindible ni complicándose innecesariamente la vida, con sencillez. Y es precisamente por eso por lo que este juego le quedó tan bien.

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