La historia del Spectrum en píxeles

En un artículo inmediatamente anterior a este, citábamos de soslayo cómo se ha disparado el mercado relativo a ordenadores clásicos pese a que el revival de otras épocas (y en especial de los ochenta) ya no es lo que fue, algo que se ha notado sobre todo en el campo literario. Hace sólo cinco o diez años prácticamente no existían libros que tratasen la historia del Spectrum, pero el surgimiento en Internet de vías de financiación como el crowdfunding ha permitido la publicación de libros que jamás habrían visto la luz a través de editoriales tradicionales, más interesadas en dar pábulo a desechos humanos que en apoyar iniciativas con un mínimo de calidad. Es el reflejo del mundo actual, el de esa «generación mejor formada de nuestra historia» educada en la LOGSE y el Plan Bolonia e incapaz hasta de señalar su país en un mapamundi.

El mundo en sus manos.

Pero vayamos al lío, porque la introducción anterior nos queda al pelo para centrarnos ahora en uno de esos libros que hasta hace poco cualquier editorial habría rechazado «por invendible” o “porque no tiene público”. O más concretamente en tres libros, pues el éxito del primero llevó aparejado el inmediato lanzamiento de sendos corolarios, todos ellos escritos del mismo puño y letra. Chris Wilkins, muy respetado entre los fans de la retroinformática como promotor de numerosas iniciativas en relación a ella, entre las que figuran libros y revistas, montó una campaña en Kickstarter para recaudar fondos con los que publicar The Story of the ZX Spectrum in Pixels obteniendo un gran éxito. En la Red es fácil encontrar referencias a esta trilogía más próximas a ejercicios de masturbación frente a una revista porno que al análisis serio de un libro, pero si bien no faltan razones para plantearse la compra de al menos el primer volumen por ver qué tal está, conviene pararse a reflexionar antes de tomar una decisión firme, porque de entrada nos encontramos ante un gasto no precisamente baladí: en su edición física, la de “libro de verdad”, cada ejemplar de The Story of the ZX Spectrum in Pixels sale por ¡más de treinta euros! incluyendo gastos de envío.

Esto es lo que muchos han visto mientras se leían los libros.

Antes de nada, hay que tener claro a quién va presuntamente destinado el producto. Pongamos que usted se ha encontrado este artículo por casualidad mientras navegaba por Internet y resulta que de pequeño tuvo un Spectrum. Que después de veinte años o más no ha vuelto a tocar uno pero que de repente ha sentido la llamada de la nostalgia o lo que sea y quiere revivir viejos tiempos, reencontrarse con esos juegos que tanto disfrutó pero cuyo nombre no recuerda y, ya puestos, saber un poco más acerca de quienes los programaron. En ese caso The Story of ZX Spectrum in Pixels cumple. A un precio a todas luces exagerado, pero cumple. Al resto más le vale fijarse en otras propuestas porque las hay mejores y hasta más baratas, especialmente si entienden inglés. Chris Wilkins estructura sus tres libros de idéntica forma, con una introducción escrita por algún personaje clave en la historia del Spectrum (en el primer libro Rick Dikinson), una relación de brevísimos comentarios acerca de una selección de juegos que, aparte de ordenada cronológicamente, parece hecha de forma totalmente aleatoria, y para acabar un puñado de entrevistas a antiguos programadores.

Aquellos que ya conozcan el mundo del Spectrum y lo disfruten de vez en cuando (en versión emulada o auténtica) echarán a faltar muchas cosas y a buen seguro pensarán, con razón, que ellos mismos podrían haber sido los autores, porque no se cuenta nada que no haya sido contado mil veces. No aprenderán nada nuevo. Los comentarios de juegos, brevísimos como insistimos (apenas un párrafo escaso), no dicen nada reseñable como tampoco lo hacen las entrevistas, tan sucintas que muchas veces parecen hasta inacabadas, cortadas de raíz, dejando muchas cosas en el tintero. Resumir en un par de páginas la trayectoria de hombres como Jon Ritman o Andy Hewson es imposible. En este caso podría decirse que menos es más, y habría sido preferible incluir menos entrevistas pero hechas con mayor profundidad. Porque esta gente tiene muchas cosas interesantes que contar y aquí te pierdes la mayoría. Todo esto viene envuelto con una maquetación simplemente aceptable, más sobria que bonita aunque muy visual, con predominio de la imagen sobre el texto pero sin llegar al nivel mostrado por otras publicaciones más y mejor trabajadas.

Esto es lo que he visto yo. Será que soy asexual.

¿Quiere esto decir que The Story of ZX Spectrum in Pixels no merece la pena, que es una mierda y quizás hasta una estafa? Para nada, pero repetimos una vez más que hay que tener las ideas claras. Como siempre, si aún no ha comprado estos libros y se lo está pensando, la decisión última de adquirirlos (uno, varios o todos) corresponde a quien tiene la pasta, o sea a usted. La civilización occidental capitalista es libre, o eso dicen. Por mi parte yo lo tengo claro: me los dejaron, y puesto que no me mueve el afán coleccionista, tras leerlos creo que tengo mejores cosas en las que gastar mi dinero.

2 thoughts on “La historia del Spectrum en píxeles

  1. Menos mal, algo de sensatez. Practicamente no hay libro retro que no tenga cuatro o cinco estrellas en Amazon. Tengo el libro de Ocean, también de Chris Wilkins y no está mal, pero la verdad es que no me acaba de convencer su estilo. Me estaba pensando si comprar la reedición que hay ahora en Kickstarter, pero por 50 Libras creo que lo dejo.

  2. Respecto a cómo se valoran los libros retro, va a resultar que los curas llevaban razón cuando dicen que hacerse muchas pajas provoca ceguera. Cada cual con su dinero puede hacer lo que le venga en gana, pero cuando se exigen esos precios por libros que en muchos casos no los valen, es justo (y necesario) que el posible comprador se pare a pensar un poco.

    El libro de Ocean también lo comenté por aquí y en efecto no está mal con sus defectos. De los que he leído escritos por Wilkins el mejor es el de U.S. Gold.

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