Para jugar en Reyes (y también después)

Tradicionalmente, la Navidad se asocia con una de las épocas más consumistas del año, eso si no es la que más. Siendo así, no es extraño que muchos señalen estos días con un marcador rojo. Las empresas de videojuegos lo han hecho desde siempre, pero también lo hacen hasta quienes aún trabajan con ordenadores comercialmente muertos, imbuyéndose en una vorágine de lanzamientos que, además de gratuitos en su mayor parte, llega a recordar los tiempos en que aquellos venerables trastos dominaban el mercado y estaban en boca de todos nosotros, los mismos que de niños esperábamos ilusionados las revistas que anunciaban, cual estrella navideña, los grandes títulos que se avecinaban. Mi quiosquera llamaba a esas revistas “las deseadas”, casi huelga decir por qué. En diciembre y enero, hasta quienes no solían comprar revistas como Microhobby o Micromania acudían al quiosco, y era normal que todos los ejemplares disponibles se agotasen en poco tiempo. Algo comprensible visto lo visto.

Tres quiosqueros disfrazados en Navidad.

Hoy esas revistas han sido sustituidas por blogs de Internet, que no destilan la misma magia pero son notablemente más válidos a la hora de recabar información sobre lo que se cuece en un área concreta (videojuegos retro incluidos) que a fin de cuentas es de lo que se trata. Husmeándolos se entera uno de todo y puede probar, inmediatamente y de primera mano, cualquier novedad, pasando un rato agradable mientras disfruta el calor del hogar a la sombra del árbol navideño y se pone ciego a turrón. Yo me quedo con tres, pero hay algunas más en absoluto carentes de interés y que si tercia ya comentaré en otra ocasión.

Rompetechos

Quizá podamos discutir largo y tendido sobre si Francisco Ibáñez es el mejor historietista español de todos los tiempos, pero lo que es indudable es que se trata del más popular. Este antiguo empleado de banca empezó a dibujar tebeos profesionalmente en 1958, pero su mejor etapa llegaría entre los años setenta y ochenta con una serie de historias que, pese a su hilo conductor y sus gags bastante reiterativos, eran divertidas y graciosas a más no poder. Mortadelo y Filemón (que hasta protagonizarían sus propios videojuegos a finales de los ochenta) son sólo la punta de lanza de un amplio crisol de personajes por los que Ibáñez siempre ha mostrado cariño, aunque Rompetechos destaque, en sus propias palabras, como su favorito sin desmerecer por ello a los demás.

Sin embargo Rompetechos nunca tuvo un videojuego. Hasta ahora, en que el programador español IvanBasic salda esta particular deuda con un juego que en más de un sentido recuerda a Andy Capp (1988), especialmente por su desarrollo en forma de videoaventura. Por tanto ya saben de qué va la vaina: explorar una serie de localizaciones interactuando con el entorno y los personajes que lo pueblan, recogiendo objetos para alcanzar un objetivo combinándolos adecuadamente. Hasta aquí todo normal.

La singularidad del juego que nos ocupa es que está programado en BASIC. Y en BASIC Sinclair, nada menos. Explicado en términos comprensibles hasta para un tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa, sería como escribir un audiolibro usando un cincel, un martillo, un cacho piedra y una bocina. ¿Ridículo? Pues funciona. Y lo hace tan bien que hasta el Mortadelo y Filemón de Magic Bytes, un producto cien por cien comercial lanzado a bombo y platillo también en 1988 como Andy Capp, se antoja por momentos inferior al Rompetechos de IvanBasic.

Parece mentira que un juego hecho en un lenguaje tan sumamente torticero como el BASIC del Spectrum luzca tan espléndidamente, con unos gráficos tan elegantes y haciendo gala de un movimiento tan rápido, aunque no del todo preciso (las limitaciones del lenguaje se dejan sentir en algunos puntos, y este es uno). Como broche final, el argumento y su desarrollo están lo suficientemente bien hilvanados como para que echar el rato manejando al entrañable Rompetechos merezca la pena, con bastantes localizaciones a explorar (incluyendo los interiores de edificios y tiendas) y una dificultad medida para obligar a nuestro cerebro a esforzarse sin que acabe echando humo, ayudando a nuestro cegato amigo a enviar una carta que contiene su última declaración de Hacienda antes de que sea demasiado tarde. Bájatelo mismamente de aquí.

“Estoy esperando”.

Pietro Bros

Conversión de la maquina recreativa de 1983 donde Mario aparecía con su nombre por vez primera, reinterpretando de paso y de forma “apócrifa” (trocando el nombre para evitar suspicacias con Nintendo) una conversión previa lanzada por Ocean software en 1987. Aquella primera versión fue obra de Choice, grupo de programación vinculado a Ocean que solía distinguirse por su mediocridad y que en aquella ocasión no faltó a la costumbre: su juego funcionaba porque conservaba la diversión del original, pero técnicamente estaba muy lejos de lo esperado en cualquier juego para Spectrum a publicar en 1987.

Como en el caso de Rompetechos, Pietro Bros se destaca por un detalle singular y este es el aprovechamiento del motor Nirvana. No es la primera vez que escribo sobre la criatura del brasileño Einar Saukas ni sobre la espectacularidad gráfica con la que dota a los programas que lo utilizan; pero como en la vida no se puede tener todo a menos que seas un político o “emprendedor” español, la exuberancia visual de Nirvana se paga con limitaciones en la fluidez de movimientos y su velocidad. Cristian González, quien estrena su carrera de programador con este juego habiendo tardado más de un año en acabarlo, opta por restar algo de la mencionada exuberancia gráfica (sin perder con ello la clásica espectacularidad de Nirvana) para ganar en los otros apartados, alcanzando con ello un logrado equilibrio de virtudes en apariencia bastante difícil de conseguir, lo que hace a Pietro Bros aún más atractivo de jugar. Si a las cualidades del programa añadimos un sonido del que prácticamente carecía la versión de 1987, además de muy buena calidad (aunque exclusivo para el Spectrum de 128 Kb), sólo queda añadir que estamos ante la conversión más próxima a la recreativa original que nunca que haya visto en ordenadores de ocho bits. Un lujazo tratándose del Spectrum que podéis bajar desde aquí.

 

Heroes Rescue

Si eres fan de Futurama no lo dudes: este es tu juego. Nuevamente estamos ante un arcade de plataformas como Pietro Bros, aunque con un planteamiento técnicamente más modesto (lo que no quiere decir que sea peor juego en líneas generales). La idea es muy sencilla: recorrer una serie de nieveles controlando al tontaina de Fry, para rescatar de su confinamiento en jaulas a diversas celebridades de la farándula comiquera y de los dibujos animados. No son una plétora, pero casi: hay personajes de DC, de Los Simpsons, de Las Tortugas Ninja y cómo no, de Futurama entre otros muchos. Realizado por Defecto Digital, Heroes Rescue convierte al Spectrum un original procedente del Amstrad CPC, y está hecho con sumo gusto y primor por los detalles, bien acabados en general. Diversión sin complicaciones disponible para descarga aquí.

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