Histeria de Ultimate (I)

Ultimate Play The Game, más conocida como Ultimate a secas. A la mayoría de la población actual, sea o no aficionada a los videojuegos, este nombre le sonará a serbocroata coloquial; pero para los que tuvieron la inmensa fortuna de tener un Spectrum en los años ochenta, citar a Ultimate es como si un talifán del rock ´n´ roll te habla de Elvis. Ultimate fue la compañía de videojuegos para Spectrum por excelencia, la que por sus méritos y su forma tan particular de funcionar se convirtió en el mayor referente con el que demostrar el potencial de una máquina muy limitada, para muchos incapaz de ofrecer juegos  de auténtica gran categoría, a la altura de lo que se podía hacer para cualquier otro ordenador de la época considerado potente. Ultimate superó todos los listones de calidad habidos y por haber, y pese a que en sus últimos años de vida no fue ni la sombra de lo que había sido, el crédito obtenido ante los aficionados era tal que cualquier novedad de la casa, por decepcionante que fuese, generaba más expectación y ocupaba más hueco en los medios que la más grande y mejor novedad de la competencia.

Un logo para la Historia. Así, con “H” mayúscula y subrayada.

Por todo esto no debe sorprender a nadie que Internet rebose de información sobre Ultimate hasta llegar casi a la sobrecarga. Cualquier página web que se precie en la que aparezcan retroinformática o videojuegos antiguos tiene un hueco reservado para la compañía y sus obras. Ni siquiera es preciso que la página en cuestión tenga que ver exclusivamente con el Spectrum para toparnos con buenos artículos sobre esta mítica casa de software.

Con toda lógica tampoco debe sorprender a nadie que El Spectrum Hoy le haya dedicado tiempo a Ultimate. Nueve años de zascandileos dan para mucho, y en ese tiempo varias son las ocasiones en las que hemos subido algún artículo protagonizado en exclusiva por esta cuadrilla de genios. No es para menos, porque hablamos de lo más cercano al fenómeno fan vivido por el software de entretenimiento en los años ochenta. Cada nuevo lanzamiento de estos tipos provocaba cuasi-histeria entre los hardgamers y los no tan hardgamers, hasta el punto de que llegar a tenerlo antes que nadie significaba convertirse en el centro de atención de la pandilla de amigos, al menos durante un tiempo.

Hugh Grant: “Mis primeros autógrafos los firmé porque fuí el primero de mi barrio en tener una copia de Knight Lore“.

Toca ahora rescatar esos artículos; y comenzamos por uno de los más antiguos, que centrado en 1985 versa sobre un periodo muy especial en la historia de Ultimate. Por aquel entonces la empresa se encontraba en la cumbre de su popularidad y capacidad creativa tras haber dado a luz un buen puñado de obras maestras. Una caída era previsible porque todo lo que sube baja, es de cajón; pero nadie esperaba que esa caída fuese a producirse tan rápido ni de una forma tan acusada.

Leer Ultimate: de la gloria al ocaso en un año.

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