Fomentando el tabaquismo

El legendario Joe Strummer dijo en una ocasión que sin el tabaco no habrían existido muchos de los iconos culturales que la gente idolatra. Fumador y siempre encantado de hincharle los cojones a todo el mundo, lo dijo en un momento de creciente rechazo social al tabaco y hasta a los fumadores mismos, que cada vez más eran vistos como apestados y en efecto eran tratados como tales en virtud de una legislación progresivamente más restrictiva. Conste que yo no he fumado en mi vida y que las leyes que prohíben fumar en espacios cerrados me parecen correctas, sobre todo conociendo el pernicioso efecto del tabaco en la salud, pero admito que me cuesta imaginar a tipos como Humphrey Bogart o James Dean sin la especial elegancia otorgada por el cigarrillo que colgaba de sus labios casi de forma perenne; del mismo modo que James Bond no ha vuelto a ser el mismo desde que guardó para siempre la cajetilla de Players. Que yo recuerde ahora, entre los pocos famosos adictos al tabaco que consiguieron dejarlo evitando salir muy perjudicados en cuanto a estilo está Lucky Luke, a quien el dibujante Morris le cambió el cigarro por una ramita sin que el personaje perdiese su aire chulesco a la par que gracioso. Clara muestra de lo bueno que era en su trabajo.

Otro que no perdió nada de estilo dejando el tabaco. Al contrario, ganó un montón.

Evidentemente tampoco hace falta ser fumador (ni haberlo sido) para ser alguien estiloso llevando encima objetos relacionados con el tabaco. Entre los que más molan están los encendedores y en especial los Zippos. Qué les voy a decir si hasta el mismo Indiana Jones (que por cierto no fumaba pese a que en su época era de lo más habitual y casi obligado si eras hombre) siempre llevaba uno encima, al que llamaba «mi amuleto» porque en alguna ocasión le había ayudado a escapar de situaciones apuradas. El Zippo mola tanto que la gente atiborra Youtube de vídeos en los que enseña trucos para, por ejemplo, abrirlo y cerrarlo con una mano; si bien es posible aprender muchos más y más difíciles, al objeto de convertirte en el rey del bar y llevarte de calle a todas las tías sin necesidad de atiborrarlas de alcohol. Ya que hablamos de alcohol, el elemento más característico de los mecheros «tipo Zippo» (porque también se fabrican imitaciones más baratas) es, aparte del combustible que usan, su carcasa personalizable. Las hay de mil clases y diseños, pero hasta ahora no había visto una como esta:

Como no fumo y por tanto no le presto demasiada atención a este tipo de cosas, desconozco si este monísimo encendedor lleva mucho tiempo a la venta o si todos los fans del Spectrum que vayan por ahí fumando como chimeneas tendrán ya uno. Yo se lo vi hace unos días a un colega británico que lo compró en su país al fabricante, una empresa llamada Bomb Lighters que los vende también desde Amazon UK, anunciando que si te gustan más te vale correr, puesto que sólo han hecho 500. Aunque no fumes ni hayas llevado encima uno de estos mecheros siquiera como amuleto igual que Indy, hay que reconocer que dan ganas de pillarlo y ponerse a practicar «manualidades» con él para ser el tipo más chulo de la próxima convención retro a la que vayas a asistir, ganando de este modo por la mano (nunca mejor dicho) a toda la panda de inadaptados que acude a estos saraos.

 

Unos losers. Como tú, no lo niegues.

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