¡Exolonízate!

Se cumplen veinticinco años del lanzamiento de uno de los arcades por antonomasia del Spectrum. Concretamente este de aquí, como muchos de ustedes ya habrán podido suponer:

¿Qué mejor forma de conmemorarlo que echándose otra partidita? Reconozcámoslo: aunque el Spectrum pueda presumir de una de las programatecas más amplias de todos los tiempos, con cerca de 20.000 juegos y aplicaciones de variado pelaje, pocos viciosos de la máquina salvarían más allá de cien o doscientos títulos para el caso de que tuvieran que salir por patas ante la llegada del Armagedón, ya sea en la forma de un apocalipsis nuclear, zombi o por la elección de algún miembro del Tea Party como presidente de Estados Unidos. Eso supone menos del 5% del total, una cifra en la que por fortuna nuestro protagonista de hoy entraría con solvencia por méritos propios.

1986 fue un año trascendental para Hewson Consultants, compañía de software fundada cuatro años antes y que hasta ese momento, sin ser del montón, tampoco figuraba entre las majors del negocio en Europa, destacando más que nada por la labor de su programador “franquicia” y gran estrella, Steve Turner, que había escrito los dos mayores éxitos de la casa, Avalon (1984) y su secuela Dragontorc (1985). A principios del citado 1986 Hewson se esforzó por variar su anodino rumbo, cambiando de logotipo para buscar una imagen más dinámica y actual, y publicando una serie de juegos que servirían de trampolín para un grupo de nuevos talentos que, a su vez, traerían de la mano el anhelado impulso hasta la cima. Títulos imperecederos como Uridium, Paradroid, Quazatron, Pyracurse o Firelord posicionaron a Hewson en la cabeza del sector, dispuesta a entrar por la puerta grande en el año siguiente. 1987 sería el mejor de su trayectoria, el que acabó convirtiendo a aquella anodina firma británica en una de las mejores productoras europeas de videojuegos de siempre.

Exolon es tal vez el exponente más notorio de aquel año glorioso, y desde luego figura entre los más divertidos y rejugables productos no ya de Hewson, sino de todo el Spectrum. Obra de Raffaele “Raff” Cecco, que venía de escribir para Mikro-Gen el que sería uno de sus mayores y más recordados éxitos (Equinox), Exolon demuestra hasta qué punto el Spectrum puede funcionar como plataforma de videojuegos cuando las cosas se hacen bien hechas. El invento se luce (y seduce) fenomenalmente en todos los aspectos, por lo que puede disfrutarse sin complejos como no puede ser de otra forma viniendo de un buen matamarcianos en el que el objetivo principal, más allá del argumento que lo justifica en las instrucciones, es disparar a todo lo que se mueva y acumular miríadas de puntos para escalar poco a poco en la tabla de records. Todo con un nivel de dificultad bastante bien ajustado para lo común por aquel entonces, más tratándose de un “petabichos”, lo que ayuda a que nos enganchemos a él desde el primer momento.

El tito Cecco, más chulo que un ocho.

Exolon es ideal para echar un rato mientras esperamos la hora de cenar y ha mantenido casi intactas sus muy notables cualidades, lo que teniendo en cuenta el espartano arcaísmo de la máquina para la que se creó no es una cuestión baladí. Decir a estas alturas que es tan imprescindible como inolvidable es una completa obviedad.

4 responses

  1. oscarbraindead dice:

    Menudo juegazo, sí señor. Yo éste lo descubrí tarde, hace apenas unos años, porque cuando salió no me llamó especialmente la atención y quedó ahí, olvidado. Pero merece la pena dedicarle algo de tiempo.
    En mi opinión, uno de los juegos que hacer mejor uso de la partícula forma de administrar el color que tenía el Spectrum. Buena entrada.

  2. Leo Rojo dice:

    Gracias. Tal como digo, estamos ante uno de los pocos juegos para Spectrum que conservan casi intacta su dignidad. Y efectivamente, el exquisito uso del color denota el buen gusto y la habilidad de Cecco programando, por otra parte habitual en él.

  3. josepzin dice:

    Vale la pena repasar esa entrevista a Cecco que enlazas!

  4. Leo Rojo dice:

    Sin duda. EMS tiene la mejor sección de entrevistas relacionada con la retroinformática en castellano que puede encontrarse en Inmternet. Unos cracks.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Leer entrada anterior
En pocas palabras: A-LU-CI-NAN-TE

Porque no se puede definir de otra manera uno de los mejores homenajes al Commodore 64 que he visto hasta...

Cerrar