En el deporte todo vale (I)

Aunque el deporte y sus practicantes siempre han sido un referente para la sociedad, y más desde hace aproximadamente un siglo, es a partir de los años ochenta del siglo XX cuando la práctica deportiva experimenta un enorme ascenso que le lleva al punto en el que se encuentra actualmente. En ello tienen mucho que ver factores especialmente económicos, con la implantación a gran escala del profesionalismo en el deporte de alta competición y el río de dinero procedente de contratos publicitarios y televisivos cada vez más sustanciosos. Progresivamente más mediáticos en virtud de dichos factores, los deportistas de élite, muchos de los cuales están entre los seres humanos mejor pagados del planeta, hace tiempo que pasaron a ser lo más cercano a dioses vivientes que el mundo haya conocido jamás.

Como por ejemplo este, capaz de volar sin alas.

Huelga decir que estas influencias se notaron en los videojuegos casi desde el primer momento. Y no me refiero exactamente al patrocinio otorgado por los deportistas a muchos programas, a los cuales cedían (y ceden) nombre y careto para ilustrar la portada, sino al creciente peso de los juegos deportivos en la programateca de los ordenadores más populares. Se trata de un fenómeno que ya he explicado en otras ocasiones desde esta misma web, con la diferencia de que en los años ochenta, en tiempos del Spectrum y de otros micros de ocho bits, los videojuegos todavía no habían superado al cine y a la tele en cifras de facturación, lo que posibilitaba asumir más riesgos en un mercado que demandaba cada vez más y más variedad ¿Resultado? Una amplia cantidad de programas basados en los deportes más peregrinos que cualquiera pueda imaginarse. Hoy día, y aunque podemos encontrar por ahí hasta simuladores de balonmano, el mundo ha cambiado mucho y no es posible, al menos de entrada, toparse con un juego como Strong Man. Son cosas de la elevada inversión, en tiempo y dinero, necesaria para producir un videojuego. No tiene por qué ser ni mejor ni peor, sólo es distinto.

¿Alguien se imagina un videojuego comercial basado en esta activiadad? Pues para el Spectrum se hizo.

Hace unos años, publicaba por aquí un reportaje / recopilación sobre juegos para Spectrum basados en deportes minoritarios, extraños o directamente bizarros. En algún caso pensé que los autores se habían tomado algún cóctel de drogas perjudicial para la estabilidad mental, pero en otros me hubiese gustado ver algún remake que aprovechase las capacidades de los PCs y consolas más modernos. Adaptar alguna de estas idas de pinza a las prestaciones de una Play 3 molaría un millón, y muchos estarán de acuerdo conmigo tras leer el reportaje completo.

Leer En el deporte todo vale (II).

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