El Templo Rubio

Hace unos años dediqué un editorial a ciertos lugares que podríamos denominar “históricos” para los aficionados españoles a la retroinformática y veteranos de los ordenadores en general. Y entre ellos citaba uno que actualmente sólo perdura en la memoria de quienes lo conocieron, pero que bien merece su propio hueco en esta web (aunque sea pequeñito) por todo lo que significó, tanto para la ciudad donde se ubicaba como para quienes, de entre sus habitantes, tenían ordenador en casa, los cuales no formaban precisamente una comunidad numerosa.

Aunque inspirase una mezcla de temor y repelús por causa de su legendaria mala hostia, no puede negarse que el fundador y propietario de Videojuegos Gutiérrez le echó un par de pelotas montando semejante tienda. Hay que situarse en el contexto de la España de los primeros años ochenta, que aún vivía bajo los efectos de la crisis económica surgida en la década anterior y se hallaba inmersa en un proceso de reconversión industrial que estaba dejando a medio país sin trabajo. Los ordenadores domésticos eran un artículo novedoso y caro, casi un lujo. En tales circunstancias pensar siquiera en montar una tienda para vender videojuegos podía considerarse una locura. Y más en un lugar como Alcalá de Henares, que por entonces no dejaba de ser una ciudad dormitorio de Madrid típica del desarrollismo franquista, un suburbio proletario carente de servicios en el que, salvo para comprar la comida, era necesario desplazarse a la capital para casi todo lo demás. Baste decir que a pesar de su importancia como núcleo urbano, Alcalá no tuvo su propio hospital hasta 1989.

El sueño húmedo de cualquier magnate del ladrillo. “¿Las mujeres? Yo me pongo más cachondo pensando en edificios cuanto más altos mejor”.

Visto así cuesta creer que un negocio tan específico y en apariencia tan minoritario lograse triunfar, pero lo logró. Imagino que no sin sufrimiento, pues jamás vi la tienda muy concurrida durante sus primeros años y si sobrevivió fue seguramente porque se dedicaba a vender otras cosas relacionadas con la electrónica aparte de videojuegos (originalmente se llamó RTV Gutiérrez), aunque los expositores de su reducido interior estuviesen mayormente ocupados por cintas y cartuchos.

Así fue hasta que el 2 de marzo de 1987 llegó la acusada rebaja en el precio de los videojuegos que impulsó Paco Pastor, jefazo máximo de Erbe (la mayor distribuidora española de software), merced a la cual las últimas novedades pasaban de costar más de 2000 pesetas a menos de 900. Así, de golpe y porrazo y por sorpresa. Ese día era lunes, y en cuanto se corrió la noticia la tienda del Rubito, que era el mote por el que todo el mundo le conocía, se llenó de gente como nunca antes se había visto. El local, ya de por sí pequeño, estaba desbordado y más de uno tuvo que esperar turno en la calle para entrar. Por supuesto, casi todo el que entraba salía con una o varias cintas bajo el brazo, yo entre ellos: esa misma mañana me compre el Super Soccer de Imagine. Aquel día marcó un antes y un después para Videojuegos Gutiérrez, una tienda a la que nunca había prestando excesiva atención pese a tenerla a escasos metros de mi casa, pero de la que a partir de entonces me convertí en asiduo junto a muchos chavales que, como yo, aprovechaban cualquier dinero ahorrado o cualquier celebración especial para visitar el lugar y llevarse todos los juegos que pudiesen comprar. Siempre bajo la inquisitorial presencia del Rubito tras el mostrador, un personaje que llegó a ser casi legendario entre la chavalería de Alcalá, de aspecto inconfundiblemente ochentero gracias a su bigotón modelo Tom Selleck y a su mullet MacGyver style, cuyo carácter seco y en ocasiones hasta rudo imponía respeto, cuando no directamente acojone entre quienes visitaban el lugar.

Agosto de 2011. A excepción del letrero y algún que otro pequeño cambio, la fachada se conserva inalterada desde hace tres décadas.

Videojuegos Gutiérrez permaneció abierta hasta finales de los años noventa. Desconozco por qué echó el cierre, aunque no creo que fuese por un bajón en el negocio porque siempre veía movimiento cuando pasaba por delante. A esas alturas apenas entraba ya, pues no estaba tan interesado en los videojuegos y pasaba la mayor parte del tiempo en Madrid. El espacio que antes ocupaba Gutiérrez pasó a manos de diversas inmobiliarias surgidas al calor del boom de la construcción en España. Cuando el boom se convirtió en crack quedó vacío, tal y como se encuentra en la actualidad tras haber pertenecido breve tiempo a un decomisos de telefonía. Aunque es evidente que volverá a estar ocupado, nunca volverá a tener el glamour especial que tuvo mientras el Rubito estuvo allí.

7 responses

  1. Esporádico dice:

    Pero Tio deja de dar la paliza con la puta politica, esto no es “El Spectrum hoy” ni el de ayer ni mañana haz con tu pagina lo que te salga del ojete trasero, pero no me parece el contexto mas adecuado para verter tus obsesiones ideologicas. Y si nos ponemos a ese tajo te dire que vivo muy feliz en una de esas “Ciudades Dormitorio” mucho mas antes que ahora, sin lugar a dudas mucho más tranquilas y civilizadas entonces que ahora.

  2. Maquinitas dice:

    Nostálgico artículo, me ha gustado muchísimo, no sé por qué pero me encantan estos artículos de la vida ochentera en la periferia de Madrid. En mi caso fue Alcorcón, otra ciudad dormitorio, que ahora tiene de todo, pero entonces como tu bien cuentas no tenía de nada, para los videojuegos y comics teníamos que desplazarnos a Madrid a la Mail soft en Sta Mº de la Cabeza. En mi caso el recuerdo no es de una tienda de videojuegos sino de electrónica y decomisos “Casal” que increíblemente, todavía existe con el mismo propietario, no sé si habrá hecho un pacto con el diablo porque siempre le he visto igual… pelo blanco, cara avinagrada, mala uva y contestaciones desagradables al más puro estilo “pitufo gruñón”, estas tiendas de cualquier cosa, las que llaman el pequeño comercio, no sé en tu ciudad, pero esta puta crisis está acabando con ellas, además que en los nuevos barrios ya no hay sitio para las tiendas siendo todo urbanizaciones cerradas, una pena ¿sobrevivirán?

  3. Maquinitas dice:

    Por cierto si no te parece mal podíamos enlazar las webs, me ha gustado mucho tu blog, mándame una respuesta al mail (web_maquinitas@yahoo.es)y me dices lo que sea.
    Muchas gracias y un saludo.

  4. Leo Rojo dice:

    Esporádico: Se nota que no tiene ni puñetera idea de lo que dice… ni de lo que lee, porque si al leer este texto ve usted propaganda política y confuabulación ideológica es que tiene un problema, aparte de necesidad urgente de apuntarse a un taller literario. E igualmente se nota que usted no se ha tenido que hacer 50 km en coche desde una de esas maravillosas residencias que cita para acudir a su centro de especialidades a hacerse una radiografía.

    En fin, no se ofusque tanto. Tómese una tila o fúmese un porro, pero haga lo que haga tranquilícese y tómese la vida con más calma, que francamente lo necesita.

  5. Leo Rojo dice:

    Maquinitas: Me alegra mucho que te haya gustado el artículo, más viniendo de quien viene el comentario. Lo cierto es que los tiempos han cambiado bastante para mejor, y la vida en la periferia de Madrid no es ni mucho menos tan jodida como lo era hace 30 años, al menos en lo que a disponibilidad de servicios respecta. Ahora incluso hay exceso de oferta en algunos casos, aunque bien es cierto que la burbuja inmobiliaria y su posterior reventón nos han traído de vuelta, parcialmente al menos, el fantasma del modelo desarrollista de los 50 y 60: barrios como Las Tablas y San Chinarro, en Madrid, son un claro ejemplo. Y sí, nadie pone en duda que la crisis ha sido mortal para el pequeño comercio: en mi última visita a Alcalá mi novia y yo flipábamos al ver calles enteras llenas de locales con el cartel de “Se vende” colgado. Una visión muy triste, desde luego.

    Respecto a lo del intercambio de enlaces por mí genial. Luego si eso te mando un mail, que en el momento de escribir esto no tengo tiempo para más.

  6. Viru dice:

    Madre mía, tremendo artículo. Que pena no tener fotos del sitio. Yo compré allí mi primera consola, un clónico de Atari para la cual había muy pocos artículos, y luego ya los juegos para el Amstrad, la Master System y, la Megadrive. Además de la venta, en la época de las consolas te cambiaba los juegos por… 500 pesetas? No me acuerdo. Y gracias a eso probé muchísimos juegos de las consolas de Sega.

    Conmigo era más o menos majete, creo que porque mi padre hizo la mili con él y me acompañaba a veces y siempre se saludaban. Pero es verdad que tenía un trato muy brusco. No sé si igual le bajó el negocio cuando se abrió el centro mail / Game y empezó a venderse juegos en más sitios…

  7. Leo Rojo dice:

    Viru: Para tratar de obtener fotos de la época llegué incluso a contactar con el Ayuntamiento de Alcalá y también cos Diario de Alcalá, por si era posible obtener fotos de alguna hemeroteca. Pero nada, yo al menos no he encontrado fotos de la época, y no parece haberlas en ninguna parte (accesibles al público general, se entiende). Una pena. Y sí, si no recuerdo mal tenía un servicio de intercambio de cartuchos a 500 pelas la unidad durante dos o tres días; un servicio pionero en la ciudad en el uqe se adelantó por varios años a negocios como el de Excalibur, en Juan de Soto. Otro lugar mítico para los aficionados alcalaínos al videojuego, también tristemente desaparecido hace unos años.

    Gutiérrez tenía una mala leche tremenda, eso es verdad, pero ahora, ya de mayor, comprendo su actitud porque hay que tener en cuenta la clase de clientes con la que mayormente trataba: en semejante situación, si no te pones en tu sitio y haces que te respeten desde el primer momento, te conviertes en carnaza para las fieras 😉

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