El día que me convertí en un crack del BASIC (II)

Hace algún tiempo comenté en este post las vicisitudes de mi aprendizaje con los lenguajes de programación y especialmente con el BASIC, un invento hoy olvidado que en la Edad de Piedra de los ordenadores domésticos era como aprender a gatear antes de andar, pero para programadores. Algo obligatorio si querías aspirar a convertirte algún día en un geek de provecho.

Aprender a programar podía convertirte en alguien como estos. Cabe preguntarse si eso es bueno.

No para mí, desde luego. Puestos a elegir entre darme de bofetones con un programa o una colonoscopia doble, casi seguro que acabaría decantándome por lo segundo. Fueron el empeño (y las broncas) de mis padres ante las “demasiadas horas” que pasaba jugando lo que me llevó de bruces a una academia de informática. Cuando finalmente salí de allí, tuve claro lo que debía hacer desde ese momento: jugar más que antes. Pese a todo el esfuerzo valió la pena, aunque fuese sólo por lo bien que lo pasé y por lo buena que estaba la secretaria. El sencillo papelito mecanografiado que me acreditaba como un as del BASIC significó para mí mucho más que eso, así que lo guardé para conservarlo como está mandado y enseñarlo por Internet unos pocos lustros después. Me encanta presumir, oyes:

4 thoughts on “El día que me convertí en un crack del BASIC (II)

  1. Jo… pues mira que me gustaba a mi teclearme los listados de microhobby para ir aprendiendo como funcionaban las cosas… y al final lo aprendi… quizas no un dominio absoluto, pero si me consegui defender bastante bien en basic (me faltó y me falta entender bien el DEF FN, el FN, controlar el teclado por medio de IN y poco mas)

  2. eso era curriculum en su dia eh?? jejeje, saludos (Vic Tor, 8 Bits fans)

  3. Jajajajaja. Debe ser que sí, que entonces lo de la presentación de un curri no se valoraba tanto… Un saludo tío.

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