El Amiga Hoy

El Amiga cumple años. Treinta para ser exactos. Y esta web es tan buena como cualquier otro sitio para celebrarlo, aunque a priori aquel ordenador estuviese en las antípodas del Spectrum. En realidad, el Amiga vino a sustituirle en la función que como «videoconsola con teclado» ejerció durante años. Pero a una escala superior, en un momento crucial para el devenir de la informática y los videojuegos.

amiga_logo

La tortuosa gestación de la marca Amiga y del lanzamiento de su primer ordenador en 1985, el Amiga 1000 auspiciado por Commodore, darían para un serial televisivo mucho más entretenido que la porquería esa de Halt and Catch Fire con un malo digno de figurar entre los más grandes y cabrones de la historia: el ínclito Jack Tramiel. El Amiga 1000 se adelantó por diez años a todo lo habido y por haber en materia de ordenadores personales, al punto de que en las primeras demostraciones del aparato en ferias y demás saraos la gente levantaba el tapete de la mesa para ver si debajo había un chino escondido o algo, porque aquello no era normal.

En 1985 poseer una Amiga equivalía a tener un Rolls Royce y por ello nunca se vendió demasiado bien, estando orientado a un grupo muy específico de profesionales adinerados para quienes sus inigualables cualidades en materia de imagen y sonido ofrecían posibilidades casi infinitas. Pero tanto elitismo no beneficiaba ni a la máquina ni a su empresa matriz, que buscaba un sustituto de garantías para el Commodore 64 en un mercado doméstico que se expandía hacia arriba, hacia los 16 bits, y prometía una pasta gansa para quien ofreciese un producto capaz de imponerse a la competencia sin paliativos.

Así fue como en 1987 nació el ordenador que todo el mundo asocia a la marca Amiga, el A500, que tuvo unos inicios titubeantes pero que en 1989 / 90 se había erigido en el ordenador para videojuegos por excelencia. El Amiga 500 era, dicho muy a groso modo, un Amiga 1000 con diseño más compacto y parcialmente capado (por ejemplo podía conectarse a un televisor corriente, si bien no era muy recomendable) para hacerlo más asequible y adecuado al uso familiar.

Por seguir con el símil automovilístico, si el Amiga 1000 era un Rolls Royce el 500 era un Mercedes, lo que en román paladino significa que era igualmente caro pero menos. Eso no impidió que acabase vendiéndose como churros en cuanto empezó a bajar de las nubes pecuniarias, especialmente en mercados donde Commodore ya había triunfado con el 64 como Alemania, porque era un ordenador fantástico que compensaba con creces su sobreprecio respecto a competidores directos como el Atari ST, que era también magnífico pero no tanto.

El A500 marcó un hito incluso en España, que en aquel periodo de cambios radicales continuaba apegada al Spectrum en un contexto donde la adquisición de un Amiga, comparativamente, resultaba más costosa que en otros países de su entorno con mayor desarrollo socioeconómico. Aun así revistas como Micromanía se decantaron abiertamente por él concediéndole gran cantidad de espacio en sus páginas, que no directamente el protagonismo, y llegó a alcanzar el estrellato televisivo gracias al programa juvenil de Tele 5 La Quinta Marcha, donde el Amiga se utilizaba para comentar las últimas novedades en videojuegos o en la disputa de competiciones.

Mod de Amiga en color rojo Ferrari. Muy apropiado.

Quizá pueda resultar una afirmación exagerada, pero podría decirse que el Commodore Amiga es el mejor ordenador doméstico que jamás se haya vendido atendiendo a la relación entre sus fabulosas prestaciones y el momento en que salió a la calle el primer modelo. Para comprarse un PC de características similares hubo que esperar hasta mediada la década de los noventa. Sirva como ejemplo mi primer PC, adquirido en 1994 por 170.000 pesetas (mil euros de ahora al cambio, un dineral) y que pese a incorporar un procesador que funcionaba a 66 MHz e incluir 4 megas de RAM, seguía a la zaga del Amiga en numerosos aspectos gráficos y especialmente sonoros, ya que carecía de tarjeta de sonido.

Un pastón invertido en una máquina que para 1997 ya se había quedado totalmente desfasada por culpa de un software que evolucionaba a costa de exigir recursos de forma cada vez más desmesurada. Por aquella época Clive Sinclair concedía entrevistas en las que admitía sin ambajes que la “revolución del PC” le parecía una mierda por cosas como esta, y muy probablemente llevaba toda la razón; pero para entonces el Amiga era tan solo un recuerdo, si bien aún tenía cosas que ofrecer. Incluso en el terreno profesional, faceta en la que la máquina era capaz de dar de sí incluso en sus versiones más “modestas” y que no suele recordarse demasiado por esa asociación que muchos hacemos entre el Amiga y los videojuegos, aparentemente indisoluble. Craso error. Baste mencionar, por ejemplo, que la televisión local de Alcalá de Henares utilizó durante años un Amiga 500 para gestionar sus emisiones. Era muy curioso ver el Workbench en la pantalla de la tele cuando el ordenador se colgaba y dejaba a la cadena ídem hasta que alguien volvía a poner los sistemas en marcha.

El Amiga, ese artista.

En realidad, el único “error” que ha impedido a esta extraordinaria máquina llegar hasta nuestros días siendo presente y futuro en vez de pasado, es que su hegemonía llegó demasiado tarde y duró demasiado poco, apenas un par de años. Como máquina de videojuegos enseguida tuvo que hacer frente a la feroz competencia de las videoconsolas japonesas de 16 bits. En el último tercio de 1990 llegaba a Europa la Sega Genesis / Megadrive y al poco le seguiría la Super Nintendo, mucho más adecuadas que el Amiga (especialmente en cuanto a precio) si de lo único que se trataba era de jugar en casa.

La avalancha de los PCs clónicos, más versátiles y más fáciles de vender, atacaría poco después por el otro flanco y complicaría la posición de Commodore, que para responder optó por una estrategia plagada de errores (¿alguien ha dicho CD32 por ahí?) que finalmente la llevaría a la bancarrota. Así el Amiga “fallecía” en una espiral de hechos tan convulsa como la que dio lugar a su origen. Sí, vale: el Amiga continúa vivo. En las últimas dos décadas se han lanzado versiones modernizadas equivalentes a cualquier PC de su época e incluso mejores; se han hecho reiterados intentos para relanzar la marca Amiga (ya sin Commodore, sólo Amiga a secas) y convertirla en símbolo de prestigio. Para hacerla nuevamente grande. Pero ninguno ha fructificado y hoy por hoy el Amiga, pese a la gran comunidad de entusiastas que lo apoya (entre ellos servidor, que tuvo uno de segunda mano), no es más que la sombra de lo que un día fue. Sí, un poco, también, como nuestro querido Spectrum.

4 thoughts on “El Amiga Hoy

  1. Ke el Amiga llegó tarde y sólo tuvo un par de años de hegemonía ?!!
    No tienes ni puta idea de lo ke hablas… !!
    Cuánto daño están haciendo blogs de mierda como este… no desinformes a la gente, anda.

  2. Tu sí que no tienes ni idea, puto troll.

    Un consejo: búscate la vida, y deja de presumir de retraso mental. Ser subnormal es motivo para ir al médico a recibir tratamiento, no para hacer gala de ello y encima quedar en ridículo.

  3. Acabo de descubrir tu web, Leo Rojo. Ha sido una grata sorpresa.
    No hagas caso de comentarios maleducados como el del tal Monosodiko. Todo el mundo debería comprender que es tu web, y que hay libertad de expresión para que tu viertas tu opinión. Además es una información u opinión que das gratis, si a alguien no le gusta, internet es muy grande para elegir otras opciones.
    No sé si el Amiga tuvo dos años de hegemonía, no tiene por qué ser cierto, es lo que tu buenamente has podido averiguar (y yo coincido contigo, sino fueron dos años, no debieron ser muchos más).
    Ah… y que sepas que compré el libro «El mundo del Spectrum» y que me ha gustado 🙂
    Un saludo y sigue con el buen trabajo que estás haciendo.

  4. Gracias por el comentario. Los payasos están muy bien para reirse de ellos, pero todo tiene un límite y de vez en cuando hay que pararles los pies. Lo del «no rebajarse a su nivel» me parece una estupidez: la excusa perfecta (o como lo quieran llamar) para que estos memos se vayan de rositas. Y no, mire.

    En cuanto al periodo hegemónico del Amiga, no hay más que buscar en Internet alguna gráfica de ventas. No es que en 1987 / 88 fuese u cero a la izquierda, pero esos años no tuvieron nada que ver con lo que vendría después.

    Sobre el libro, para gustos colores. Y cada cual es libre de gastar su dinero como quiera.

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