Duelo a muerte en OK Corral, o casi

Para Ultimate Play The Game 1986 empezó bajo el signo de la incertidumbre, tras un 1985 marcado por altibajos y el primer capón serio a la compañía tras el lanzamiento de Nightshade, juego que llegó a las tiendas con la vitola de lo insuperable y se quedó en un decepcionante experimento tecnológico.

En los videojuegos, como ahora en el cine, las 3D han sevido para vender bazofia haciéndola pasar por algo tope guay.

La llegada de Gunfright cogió a todo el mundo por sorpresa, ya que se produjo sin apenas publicidad previa. La sorpresa, ya de por si grande, se hizo mayúscula cuando pudimos ver las primeras fotos del juego, que era virtualmente Nightshade ambientado en el Oeste. Las críticas no se hicieron esperar, y muchos comenzaron a clavar la tapa del ataúd a la empresa de los hermanos Stamper.

Tim Stamper: “¡Al menos podíais haber esperado a probar el juego, cabrones!”

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquella conmoción, y casi nadie duda que Gunfright es el mejor juego publicado por Ultimate en su última etapa. La casa de Leicestershire volvía con él a sus orígenes arcade, pero sin dar la espalda a los avances que la habían encumbrado durante el último año y medio. De ello se percataron, ya en su momento, revistas que le otorgaron muy buenas puntuaciones. No obstante hubo otras que lo juzgaron con vehemencia, que no con desprecio. Como era de esperar el debate se trasladó a la calle: los jugones se dividieron entre quienes consideraban que Gunfright daba asco y era más de lo mismo y quienes pensaban que, por el contrario, era relativamente novedoso y sobre todo muy divertido.

Por lo que a mí respecta elegí el segundo bando, y no me costó mucho tomar esa decisión. Al poco de salir el juego a la calle me lo compré. Pero pirata, por si las moscas, dejándome quinientas pesetas en el empeño. Vistas las primeras imágenes y las críticas enfrentadas no acababa de fiarme, y sin embargo no tardó en engancharme con sus virtudes, que superaban con creces a sus defectos. Jugando hoy con él queda claro que Ultimate se equivocó al no lanzarlo antes que Nightshade, pues a buen seguro habría obtenido un éxito mayor y habría mantenido la imagen de la compañía en un lugar bien alto. Todo lo que le faltaba a su antecesor le sobraba a este.

5 Responses

  1. OscarBraindeaD dice:

    Ah! qué recuerdos, el Gunfrighht, 25 alos ya… qué barbaridad. Para mí, uno de los mejores de Ultimate, junto al AticAtac. Aún hoy echo alguna partidita en el emulador de spectrum de Wiz y es un juego que, al menos a mí, me gustó y me gusta bastante, mucho más que Nightshade.
    Gracias por los artículos!
    Salud

  2. Leo Rojo dice:

    Gracias a tí por por el comentario, Óscar.

  3. Mario Jimenez dice:

    Qué tal Leo, te vuelvo a escribir desde Filipinas.
    Una pregunta desde la ignorancia. Por qué tiene tan mala fama el NightShade , quiero decir, hay tanta diferencia con juegos como el Firelord? Insisto que es una pregunta desde la ignorancia. El caso es que tengo un especial cariño a este juego, quizás porque fue el primero que vi en una revista, antes incluso de comprar mi primer ordenador, quizás por ese halo de misterio y terror con el que querían envolver al juego… No sé, el caso es que nunca me pareció tan malo como para la mala presa que tiene… Estoy hablando de la versión amstrad que es la que conozco.
    Eso sí, de este tipo de juegos, mi favorito es Head over heles…
    Un abrazo
    Mario Jimenez

  4. Leo Rojo dice:

    Mario: La gracia de Nightshade estaba en la técnica empleada para programarlo y en la gran ambientación conseguida. Eso lograba que te enganchases al juego durante unos días, y más para un tío como yo, al que le mola casi todo lo que huela a medieval. Pero la realidad es que al poco te dabas cuenta de lo aburrido que era… Todo se resumía en patear las calles del pueblo y rezar para toparte con los objetivos principales del juego. Rezar, digo, porque no había pistas que te indicasen dónde tenías que buscar. Nosotros en casa sacábamos fotocopias del mapa del juego y marcábamos con una “x” los puntos de interés cuando jugábamos para tenerlos localizados en cada partida, pero seguía siendo un tedio. Firelord es desde el principio mucho más divertido por cuanto, al menos, sabes cómo tienes que realizar tu misión y dónde se encuentran los puntos más importantes de ésta.

    En Gunfright esos defectos se corrigieron, con un mapa mucho más pequeño (lo que se traduce en mayores dosis de acción, porque todo queda mucho más a mano) y unos simpáticos “chivatos” saltarines que te indican dónde buscar al bandido de turno.

    Un fuerte abrazo hasta las Filipinas 🙂
    Leo.

  5. Mario Jimenez dice:

    Efectivamente te doy la razón. A mí también me encanta todo lo medieval y más si está rodeado de misterio. Y aunque por motivos sentimentales no puedo ser objetivo con este juego, estás en lo cierto, todo consistía en que no te mataran hasta que a los “jefes”, les diera por aparecer. Ahora, es lo que tú dices, el juego estéticamente era muy bonito. Fue la base del desarrollo de muchos otros juegos de este tipo. De hecho creo que Paco Menéndez se inspiró en este tipo de juegos para crear la gran “abadía del crimen” .
    Lo que habría sido maravilloso es en que en vez de crear el Gunfright, o mejor dicho, junto a este, se hubiera desarrollado un Nightshade II con la ambientación del Nightshade y las mejoras del Gunfright. Bueno, hay mucha gente que sigue desarrollando juegos de “8 Bits” quizás les puede servir de idea…

    Un fuerte abrazo

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