Dinamic y sus pantallas de carga

Hace varios años escribí en esta Leyenda que resultaba difícil imaginar un videojuego español que no tuviese buenos gráficos. Durante la llamada “edad de oro” de nuestro software en la década de 1980, el esfuerzo de los grafistas españoles para que su obra luciese guapa a ojos de un posible comprador hizo que ésta llegase a ser muy conocida y apreciada por crítica y público. El problema era que muchas veces se anteponían los gráficos sobre cualquier otro aspecto importante del programa, jugabilidad inclusive, y poco importaba que el juego fuese una mierda si a cambio sus imágenes quedaban molonas en la publicidad y así se espoleaban las ventas. Más de uno ve en este fenómeno una referencia a la idiosincrasia cortoplacista típica de la sociedad española en su conjunto, especialmente arraigada en su casta empresarial: lo importante es vender mucho rápidamente y amasar una cantidad enfermiza de pasta, no el crear una industria estable que proporcione más beneficios a largo plazo. Y así nos luce el pelo, claro. Hoy se pueden contar con los dedos de una mano los juegos españoles de aquella “edad de oro” que resultan disfrutables. La mayoría de las veces te asalta el pensamiento de que en su día fuiste estafado, de haber adquirido auténticos engendros que alguien hizo pasar por lo que no eran.

Cuando el continente importa más que el contenido.

La prolífica y longeva carrera de Dinamic es ejemplarizante de todo lo anterior. La compañía, fundada por tres hermanos en 1984 y con sede inicial en una habitación de su propio domicilio, era sólo dos años después una de las principales impulsoras de la mejor época jamás vivida por el software de entretenimiento europeo, protagonizando algunos lanzamientos clásicos pero también más de un fiasco considerable y muchos productos envueltos en lo que hoy llamaríamos hype por obra y gracia de la publicidad y de una crítica demasiado condescendiente, juegos que vistos hoy dejan al descubierto sus vergüenzas con toda claridad. Pero ya fuese mejor o peor, el juego de turno solía estar muy cuidado gráficamente.

“Si está bien presentada, la mierda parece menos mierda aunque no deje de ser mierda”.

En Dinamic se entendía que un juego bien presentado equivalía a media venta, y eso incluía también a su pantalla de carga. El siguiente video incluye un popurrí con un buen número de esas pantallas, y teniendo en cuenta que para la realización de muchas de ellas se partió de ilustraciones originales de gente como Azpiri o Luis Royo su mérito es incuestionable, más aún dadas las limitaciones del Spectrum en materia visual. La única pega es que el material no aparezca ordenado cronológicamente para que se pueda observar su evolución a lo largo del tiempo. La ingenuidad de los primeros trabajos, sencillos pero que ya adivinaban maneras, dejó paso a la época en que Dinamic se hizo grande y tuvo en nómina a los mejores ilustradores y grafistas del país. Finalmente llegó la decadencia de los micros de ocho bits a principios de los noventa, caracterizada por la dejadez propia de un negocio que vivía sus últimos estertores.

1 Response

  1. Toni Galvez dice:

    Y gracias a Dinamic por algunos titulos imposibles de jugar 🙂

    A mi me gusta el Phantis, me paso la primera parte solo, pero es un juego que se juega muy bien, Freddy Hardest tambien me gustó.

    Muy buen articulo y muy buen video.

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