Desmontando un clásico

Si existe un personaje icónico en la historia de los videojuegos para Spectrum ése tal vez sea Wally Week. Sus aventuras marcaron un hito entre los fanáticos al pequeño chisme con teclas de goma, y aunque la primera de ellas (un esquizofrénico arcade que en nada hacía presagiar el giro radical que llegaría después) ya fue bien recibida, seria gracias a las siguientes que Wally alcanzaría su cénit. Aquellos juegos definen una época singular en que la calidad de un producto se medía muchas veces por su dificultad. En máquinas como el Spectrum, limitadas desde cualquier punto de vista, los programas debían ser forzosamente cortos y sus autores contaban con el beneplácito de los usuarios para alargarlos tanto como pudieran, aunque fuese recurriendo a trucos de artificio como elevar la dificultad hasta niveles absurdos. Y es que los juegos eran muy caros, más que hoy en comparación. Y como hoy, a nadie le gustaba dejarse una pasta en un juego del que se aburriría en una semana tras habérselo pasado por la piedra con todo el morro, como si aquello fuese un paseo militar. En eso, los juegos de Wally también marcaron un hito y hasta una moda, seguida luego con profusión por otras compañías.

Los cinco niveles del Infierno.

Si bien muchos consideran a Three Weeks in Paradise, el último de esos juegos, como el mejor (quizá por ser el más bonito y simpático de todos), la auténtica culminación de esta saga llegó con Everyone´s a Wally. No solo técnica, pues dadas sus características representa un verdadero ejercicio de encaje de bolillos en el Spectrum, sino también en cuanto a popularidad, llegando a inspirar una tira cómica y hasta un tema musical compuesto por el actor y cantante Mike Berry. Juegos como este, virtualmente imposibles de resolver sin una buena guía, ilustran como pocos la evolución de un negocio que ha cambiado mucho en tres décadas y ha hecho envejecer muy mal a programas que en otro tiempo fueron objeto de idolatría. Jugar hoy con ellos, y particularmente con el Everyone´s, revela sensaciones que, a falta de una palabra mejor, podrían describirse como extrañas. Es como ver entero uno de esos programas del Un, Dos, Tres que antaño congregaban a todo un país frente al televisor y en la actualidad despiden tufo a rancio. A mí no me importa reconocer que de tanto jugar con Everyone´s a Wally llegué a aprender de memoria todos los pasos necesarios para acabarlo, que no son pocos ni sencillos. Hasta ese punto me gustaba, pero hace cinco años quise completar la aventura una vez más, igual en los viejos tiempos, como paso previo a la redacción de un texto celebrando sus bodas de plata sin dejarme llevar por la nostalgia, que en casos como este puede resultar muy peligrosa. El empeño casi acabó conmigo, señal inequívoca de que el tiempo, salvo muy contadas excepciones, no pasa en balde para nada ni nadie. Es lo que diferencia a un clásico de una moda pasajera, y por mucho que le pueda doler a algún mitolasta, cabe preguntarse si Everyone´s a Wally es una cosa u otra.

Leer ¿Es «Everyone´s a Wally» un clásico?

Mike Berry loando las fazañas del personaje, entre el esperpento y la tragicomedia.

3 thoughts on “Desmontando un clásico

  1. Qué buenos recuerdos me trae esta saga. Yo la conocí con «Herbert´s Dummy Run» y me encandiló el género de la video-aventura, aunque eso sí, me parecían juegos muy difíciles, como bien comentas.

    Después fui conociendo el resto de la saga, continuando con «Three Weeks in Paradise». Curiosamente «Everyone´s a Wally» lo conocí el último y lo jugué muy de pasada, pero viendo tu artículo creo que voy a darle una oportunidad. Creo que tendré q

  2. Continuación… (he pulsado enviar sin querer antes de tiempo):

    Creo que tendré que hacerme con una guía para completarlo.

    Muchas gracias por tu artículo, ha reavivado recuerdos en mí.

    Un saludo.

  3. De nada. La revista Micromanía publicó una guía muy completa del juego en su número 5 de la Primera Época. Tendrás que buscarte las habas para localizar un sitio donde encontrarla porque su editorial no permite su difusión gratuita por Internet. Ahora mismo no recuerdo que otras revistas publicasen guías en castellano, pero seguro que en la Red tiene que haber otras guías disponibles, aunque sean hechas por aficionados.

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