Descenso a los infiernos

Así podría definirse a Deep Core Raider, nuevo juego para nuestro querido Spectrum obra del programador Paul Jenkinson. Tenía muchas ganas de probarlo tras ver por ahí algunas imágenes y comentarios sobre él, y reconozco que no me ha decepcionado.

Deep Core Raider se inspira lejanamente en Thrust, un sencillo pero adictivo arcade publicado en 1986 que a su vez se inspiraba en la recreativa Gravitar de Atari, aunque también recuerda un poco al mítico Lunar Lander de finales de los 70. El resultado se define por su sencillez y elegancia. Sencillez en su argumento y desarrollo, pues todo consiste en bajar por una inhóspita gruta alienígena llena de seres hostiles mientras recogemos ítems y periódicamente llenamos los depósitos de nuestra cilíndrica nave, dotada con un motor ascensional que permite compensar los efectos de la gravedad al tiempo que corregir nuestra trayectoria de forma limitada. La nota elegante proviene de una realización técnica carente de estridencias pero intachable en lo sustancial. Sobre todo en lo relativo al movimiento, que es muy suave y en lo referente a la nave protagonista obedece nuestras órdenes con notable diligencia.

El juego es, en conjunto, muy equilibrado. Sobre todo si tenemos en cuenta el buen ajuste de la dificultad. Deep Core Raider no es ni demasiado fácil ni demasiado difícil. Y además es cortito, por lo que se postula como un reto ideal para ponernos a prueba hasta que decidamos pasar a otra cosa.

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