Deportes extraños (tercera parte)

(Viene de la segunda parte).

Bounces

Beyond Software fue una compañía involuntariamente especializada en “clásicos olvidados”. Programas como Psytron o Shadowfire dan fe de ello. Bounces fue un intento de crear un juego deportivo que se saliera de lo corriente en un momento en que la saturación del mercado con estos productos empezaba a ser alarmante. La idea no era mala: situando la acción en un supuesto futuro, se trataba simple y llanamente de recoger con nuestra “raqueta” una pelota de acero que botaba por una cancha cerrada, golpeando con ella al contrario para que cayese al suelo. El planteamiento era original, pero resultaba tan soso y simple, aparte de difícil, que no me duró ni diez minutos cargado en el ordenador: puse la casete una vez y nunca más se supo. Una pena, porque planteado de otra manera este invento seguramente podría haber dado algo más de sí.

Si la versión para C-64 es flojilla, imaginad cómo será la de Spectrum. Pues eso.

 

Galactic Games

Nueva muestra de lo que trajo la proliferación de videojuegos deportivos durante la segunda mitad de los ochenta, un periodo en el que algunos programadores parecían trabajar estimulados por toda clase de drogas alucinógenas con tal de encontrar una idea original. Galactic Games no era más que una especie de Decathlon ambientado en un supuesto futuro, donde tenían lugar algunas de las pruebas “deportivas” más raras que he visto nunca en un producto de estos. Cosas como el judo psíquico o el maratón metamórfico eran realmente dignas de verse, aunque la prueba que más gracia me hacía era la del lanzamiento de cabeza. Sin embargo el programa era más bien flojo y su dificultad inicial desanimaba bastante al  principio,  aunque nunca dejó de llamarme la atención.

 

Hyperbowl

La legendaria Mastertronic fue responsable de publicar este juego, que destaca de entre su catálogo general de medianías por un simple motivo: su enorme adicción. Con un aspecto gráfico que recordaba poderosamente a Spacewar, el primer videojuego de la historia (1961), y una temática a medio camino entre el Pong y un juego de fútbol tipo “uno contra uno”, este Hyperbowl hubiera pasado a engrosar el nutrido cubo de basura de la compañía británica de no ser porque tenía “algo” que te animaba a jugar partida tras partida, sobre todo si  jugabas acompañado. La temática era sencilla, al igual que el manejo de nuestra “nave – jugador”, con la que teníamos que colar una enorme “pelota” en la portería contraria usando nuestro láser para guiarla. Divertido sin más pretensiones.

 

Xeno

Pasamos a comentar ahora uno de los juegos deportivo-futuristas más extraños que aparecieron para Spectrum: Xeno. Creado por la compañía AnF, famosa en los primeros días del trasto del Tío Clive gracias al sencillo y adictivo Painter, supuso un intento de esta pequeña casa de software por apuntarse a lo que entonces era un carro ganador, pero tratando de poner un distintivo de originalidad. Para ello tomaron como punto de partida el conocido juego que consiste en introducir un disco flotante en la portería del contrario (seguro más de uno de ustedes ha jugado alguna vez), solo que esta vez colocaron los discos a modo de “jugadores” cuya misión era introducir una bola en la portería del rival. A todo esto le ponían un vestido futurista y hale, a vender. Estábamos pues ante una especie de Hyperbowl con mejor pinta, aunque el juego de AnF es anterior en fecha. Xeno era uno de esos programas en los que la diferencia entre jugar contra el ordenador o hacerlo en compañía era poco menos que abismal: tremendamente aburrido cuando se jugaba a solas, podía proporcionar buenos ratos cuando se jugaba en compañía, aunque inicialmente costaba mucho cogerle el tranquillo al manejo del disco por culpa del peculiar sistema de control. Aunque no era un mal programa, Xeno apenas tuvo repercusión en los medios de la época y pasó sin pena ni gloria por las tiendas, aunque hoy en día resulta ser un juego bastante conocido por el aficionado medio.

 

Subbuteo

Quizás los más viejos del lugar recuerden ese juego que consistía en golpear como si fuesen chapas una suerte de “futbolistas” distribuidos por un mantel que representaba un campo de fútbol. Bueno, pues a grandes rasgos eso era el Subbuteo, una especie de intento por llevar a las casas las típicas partidas de “fútbol chapas” que algunos montábamos en el parque siendo enanos. Yo tenía un compañero en el colegio que describía despectivamente al Subbuteo como “el futbolín de las niñas”. Y aunque ambos juegos tenían realmente poco que ver, lo cierto es que no le faltaba parte de razón: yo sólo llegué a jugar en un par de ocasiones y me pareció una mariconada. Prefería el futbolín o bien tirarme directamente a la arena del parque a jugar al “fútbol chapas” con mis amigos. Ambos juegos eran sin duda mucho más dinámicos y emocionantes que “esa mariconada” del Subbuteo.

En su día me sorprendió bastante que alguna mente calenturienta se tomase la molestia de publicar un videojuego basado en Subbuteo. Me pareció un poco incoherente, pero el caso es que ahí está, lanzado en 1990, en un momento en el que tanto el Spectrum como el mismo Subbuteo eran ya cosa del pasado. Como curiosidad ahí queda, aunque prepárense a ponerse de los nervios con el peculiar sistema de control del juego de marras.

Al menos la musiquilla mola, no lo niego.

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Por CPM00000 Empecé en el mundo Sinclair con un Timex-Sinclair 1000 que aún funciona perfectamente, incluso la famosa memoria externa...

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