Al César lo que es del César

Hace poco tiempo estuve probando la versión para móvil de Vega Solaris, un juego que en su versión original para Speccy resultó estar bastante bien. He de decir, mal que pese, que la versión móvil me pareció tremendamente decepcionante. Desde la MadriSX & Retro 2006 tenía conocimiento de que se estaba gestando esta versión, y teniendo en cuenta el año largo transcurrido desde entonces, la verdad es que esperaba algo más que el juego de Speccy llevado al móvil «tal cual»; incluso con el «border» típico del Spectrum, sin sonido y con escasísimas características nuevas respecto al original. Lo mismo me estoy precipitando y resulta que estamos ante una versión «beta» de algo mucho más prometedor, sinceramente lo desconozco. Pero entretanto esto es lo que hay y yo esperaba encontrarme algo distinto, aunque reconozco que tiene cosas positivas y que algunos aspectos están muy bien resueltos, tal que la forma de observar los movimientos del rival en la minúscula pantalla del móvil (en esta ocasión más minúscula por culpa del ya citado «border»), mediante la pulsación de una tecla.

Caratula de Vega Solaris

Lo que a estas alturas tengo cada día más claro es que el móvil no sirve para jugar, lo cual seguramente será una perogrullada para cualquiera que lea este editorial. El diseño de la inmensa mayoría de teléfonos móviles actuales sigue siendo, en esencia, el mismo que el de los «zapatófonos» que muchas amigas mías llevaban en el bolso (no cabían en otro sitio) a principios de la década, cuando casi nadie imaginaba que un móvil sería algo más que un dispositivo para estar localizable. Las perspectivas han cambiado radicalmente de un tiempo a esta parte, con el agravante del pequeño tamaño de estos trastos que los hace más portables, pero también mucho más incómodos cuando se trata de manejar el teclado con rapidez, caso de un videojuego. Y no hablamos ya de juegos emulados, si no incluso de aquellos “expresamente” diseñados para el móvil: he probado unos cuantos, y salvo honrosas excepciones, la mayoría son muy difíciles de manejar hasta en un modelo «grande» como puede ser mi Nokia 6630.

Queda claro que nada como una buena videoconsola portátil para jugar fuera de casa, durante un desplazamiento o cosas así. Nos han vendido la moto de que el móvil puede ser una perfecta «navaja suiza» que sirve igual para un roto que para un descosido; pero nada más lejos de la realidad, al menos por el momento. Y eso que estos artefactos pueden ser excelentes PDA, como yo mismo llevo viendo desde hace mucho. Lo más cerca que hemos estado de la «navaja suiza» fue la N-Gage, a la que lo único que se le echa en falta es una pantalla menos «de móvil» para ser algo más que un digno híbrido entre consola y teléfono portátil. De no haber sido por eso y por otros errores cometidos por Nokia, seguramente estaríamos hablando de un mito que marcó época. Hoy por hoy la única opción seria para jugar fuera de casa (con el Spectrum o con lo que sea) es la videoconsola pura. Mi favorita es la GP2X, un maravilloso artefacto con el que sueño desde hace tiempo y que no puedo permitirme de momento. Todo se andará, pero desde aquí anuncio que acepto donativos gustosamente.Nokia N-Gage de primera generación

Nokia N-Gage, el sueño que acabó en pesadilla.

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