Finalizamos nuestro particular repaso a las aventuras y desventuras de esta portentosa compañía. Y lo hacemos con una Leyenda dedicada a… sí, bueno, a algo de lo que ya estaréis hasta los mismos webs porque Knight Lore es, casi con toda seguridad, el icono más representativo dentro del abrumador catálogo de software existente para el Spectrum. Pero siguiendo nuestra secular costumbre tratamos de abordar el tema con una óptica diferente. Que sí, que nadie pone en duda que el juego es la polla, que marcó un antes y un después en la historia de los juegos de ordeñador; pero si tuviera que escoger entre este y otro de los publicados por Ultimate en sus primeros días, os garantizo que no vacilaría a la hora de hacer mi elección.
Seguimos recuperando los viejos artículos de El Spectrum Hoy protagonizados por la casa de software más famosa en la historia de nuestro amado cacharro. Pero como semos así y no cambiaremos nunca, porque nos gusta ir a contrapelo y tocando las pelotas al resto del mundo, volvemos a incidir en la etapa más sórdida de la empresa: la de su decadencia y posterior fin. Aquella época, marcada por el lastre del pasado y el miedo a romper con él en el futuro, dejó un sabor agridulce en líneas generales. Muchos no quisieron verlo en su momento, cegados de alguna forma ante la evidencia de que Ultimate ya no daba más de sí. Hoy día la gente prefiere recordar, de forma más que justificada, tiempos mejores en la trayectoria de la casa; pero a nosotros, insistimos, nos gusta ir a contrapelo y tocando las pelotas.
Ultimate Play The Game, más conocida como Ultimate a secas. A la mayoría de la población actual, sea o no aficionada a los videojuegos, este nombre le sonará a serbocroata coloquial; pero para los que tuvieron la inmensa fortuna de tener un Spectrum en los años ochenta, citar a Ultimate es como si un talifán del rock ´n´ roll te habla de Elvis. Ultimate fue la compañía de videojuegos para Spectrum por excelencia, la que por sus méritos y su forma tan particular de funcionar se convirtió en el mayor referente con el que demostrar el potencial de una máquina muy limitada, para muchos incapaz de ofrecer juegos de auténtica gran categoría, a la altura de lo que se podía hacer para cualquier otro ordenador de la época considerado potente. Ultimate superó todos los listones de calidad habidos y por haber, y pese a que en sus últimos años de vida no fue ni la sombra de lo que había sido, el crédito obtenido ante los aficionados era tal que cualquier novedad de la casa, por decepcionante que fuese, generaba más expectación y ocupaba más hueco en los medios que la más grande y mejor novedad de la competencia.
Un logo para la Historia. Así, con “H” mayúscula y subrayada.
Por todo esto no debe sorprender a nadie que Internet rebose de información sobre Ultimate hasta llegar casi a la sobrecarga. Cualquier página web que se precie en la que aparezcan retroinformática o videojuegos antiguos tiene un hueco reservado para la compañía y sus obras. Ni siquiera es preciso que la página en cuestión tenga que ver exclusivamente con el Spectrum para toparnos con buenos artículos sobre esta mítica casa de software.
Con toda lógica tampoco debe sorprender a nadie que El Spectrum Hoy le haya dedicado tiempo a Ultimate. Nueve años de zascandileos dan para mucho, y en ese tiempo varias son las ocasiones en las que hemos subido algún artículo protagonizado en exclusiva por esta cuadrilla de genios. No es para menos, porque hablamos de lo más cercano al fenómeno fan vivido por el software de entretenimiento en los años ochenta. Cada nuevo lanzamiento de estos tipos provocaba cuasi-histeria entre los hardgamers y los no tan hardgamers, hasta el punto de que llegar a tenerlo antes que nadie significaba convertirse en el centro de atención de la pandilla de amigos, al menos durante un tiempo.
Hugh Grant: “Mis primeros autógrafos los firmé porque fuí el primero de mi barrio en tener una copia de Knight Lore“.
Toca ahora rescatar esos artículos; y comenzamos por uno de los más antiguos, que centrado en 1985 versa sobre un periodo muy especial en la historia de Ultimate. Por aquel entonces la empresa se encontraba en la cumbre de su popularidad y capacidad creativa tras haber dado a luz un buen puñado de obras maestras. Una caída era previsible porque todo lo que sube baja, es de cajón; pero nadie esperaba que esa caída fuese a producirse tan rápido ni de una forma tan acusada.
Pues sí, por estas fechas El Spectrum Hoy cumple nueve años; 9, que se dice pronto. Me he pasado los últimos días cavilando si tendría sentido publicar un post al respecto, y no ya porque tal vez sea más lógico esperar a 2011 y celebrar diez años redondos, sino porque al igual queotros tipos que conozco, no soy mucho de celebrar aniversarios. De hecho ni recuerdo la última vez que celebré mi propio cumpleaños, algo que tiene sentido cuando eres un crío por la ilusión de los regalos y tal, pero que frisando ya los 40 como es mi caso, pierde todo su encanto. Para tus colegas y seres queridos tu cumpleaños suele ser un inoportuno coñazo (“¿y este año qué mierda le regalo yo a este cabrón?”). Por otro lado empiezas a ver cómo asoman por tu cuerpo los primeros signos de decrepitud, esos que te indican que pimplarte cuatro minis de kalimotxo y tirarte dos horas jugando al Dance Dance Revolution ya no es tan soportable (ni recomendable) como años atrás. Y para terminar el mercado laboral, y por ende el resto del mundo, empiezan a verte como pura y simple escoria. Por tanto no acabo yo de verle sentido a eso de celebrar cumpleaños, al menos no a partir de cierto momento.
En La fuga de Logan ya nos daban una idea para tratar de forma adecuada a la gente tras alcanzar cierta edad, resolviendo un montón de problemas. Y de paso para convertirla en un festejo con el que sustituir a las corridas de toros.
Pero con todo, vale la pena hacer una pequeña mención a ese noveno cumpleaños de la web, que en esta temporada 2009-2010 ha vivido una auténtica revolución pasándose al formato “web 2.0” tan cacareado en la actualidad. El cambio era realmente necesario desde hacía años, tal y como expliqué en su momento, y se mostró como una decisión totalmente acertada: El Spectrum Hoy está viviendo una segunda juventud y por mi parte estoy encantado de la acogida que ha tenido, ganando muchos nuevos visitantes y manteniendo los que ya tenía, lo que sin duda ayuda a mantener intacta la ilusión por este tinglado.
Pues nada, tirón de orejas a nuestra niña y un recuerdo para Digiexp, que fue el que me metió en este fregado tras ponerlo en marcha, cuando Internet no se parecía ni de lejos a lo que es hoy. Y también para todos aquellos que han contribuido a que todavía estemos aquí nueve años después, camino de diez.
“Leo, nosotros también queremos dedicarle a tu web esta clásica canción de cumpleaños como regalo, tron”.
Tal y como hemos venido haciendo con los años 2005, 2007, 2008 y 2009, le ha tocado el turno de dar el salto hacia nuestro actual formato a los viejos editoriales de 2006. Como de costumbre vivencias peculiares, noticias y algunos hechos llamativos relacionados con el Spectrum se dan cita en estos textos, que si bien ya no resultan muy actuales no por ello dejan de resultar curiosos.
Con esta tanda, la sección de editoriales y noticias se convierte en la primera de la que resubimos todo el material procedente de la vieja web HTML. No es que tenga demasiado mérito a decir verdad, pues esta sección es de las de más reciente creación en El Spectrum Hoy (funciona desde hace “sólo” cinco años), y el viejo formato diseñado y editado con FrontPage impedía una actualización cómoda y ágil, razón por la que no llegó a publicarse un gran número de entradas.
Hala, ya tenéis algo de material interesante para los próximos días, al que como de costumbre podéis acceder a través de la Hemeroteca en el panel de navegación de la web.