¿Es “Everyone´s a Wally” un clásico?

Una pregunta que a algunos podrá parecer incontestable y a otros espinosa, toda vez que ahora se cumplen veinticinco años desde la publicación de este “clásico indiscutible” del videojuego europeo.

Consciente de la fecha, hace como un mes me dio por jugar todas las aventuras protagonizadas por Wally Week comenzando por la primera, Automania (1984), y terminando con Three Weeks in Paradise, que supuso el cerrojazo a la llamada “saga Wally” a principios de 1986. En total cinco juegos que salieron en un lapso bastante corto de tiempo, inferior a dos años, los cuales popularizaron la figura de uno de los primeros personajes “reales” que protagonizaron un videojuego.

Porque si en algo destacan estos juegos sobre otros coetáneos es que estaban protagonizados por un personaje “real”: Wally Week. Durante sus primeros años de vida en las décadas de los setenta y ochenta, la industria del videojuego había tenido que adaptarse a las escasas prestaciones de las máquinas existentes por entonces, que imposibilitaban juegos complejos y con argumentos elaborados. La inmensa mayoría de los programas eran arcades, juegos de acción cuyas partidas se resolvían en lapsos de tiempo de no más de media hora, construidos sobre la base de un guión muy sencillo (cuando no inexistente) y con protagonistas muy esquemáticos y generalmente no humanos, ya que se adaptaban mejor a una pantalla que forzosamente los iba a representar con formas y colores muy simples.

La complejidad al poder.

En este sentido, los juegos de Wally supusieron una pequeña revolución, al menos en lo que respecta a nuestra Europa y a los micros de ocho bits que se vendían aquí. Cierto que Wally no era el primer protagonista de videojuego con forma humana y dotado, además, con algunas características particulares de personalidad; pero sí fue de los primeros en llevar el concepto más lejos, hasta el punto de que podíamos llegar a identificarlo con un hombre corriente. Wally tenía nombre y apellidos, un aspecto muy común (caricaturizado pero común, después de todo) y un trabajo al que acudir cada día, como cualquiera de nosotros. Y no sólo eso: conforme se fueron publicando nuevos juegos de la saga, fuimos averiguando otros detalles sobre su vida y forma de ser. Supimos que le gustaba dormir, que tenía familia con esposa e hijo, amigos y compañeros de curro. En definitiva Wally no era ningún superhéroe. Era un tipo más, con el que perfectamente podríamos toparnos en la calle yendo de compras al supermercado.

Cortesía de la revista Crash OnlineRetrato arquetípico del hombre de la calle.

Everyone´s a Wally supuso el punto culminante de esa pequeña revolución, que se había gestado un año antes con un arcade en toda regla (Automania) y que había dado un giro radical en el siguiente juego, Pyjamarama!, al transformarse en una videoaventura basada en completar pequeños puzzles, inspirada vagamente en las aventuras gráficas que empezaban a publicarse en Estados Unidos. Wally llevó aquel concepto de juego casi hasta el paroxismo, con cinco personajes diferentes a los que manejar, cada uno con unas características personales perfectamente definidas y también perfectamente identificables en la vida real. También aumentaba la pléyade de objetos a unir hasta conseguir el objetivo final: que los protagonistas pudiesen cobrar lo que se les adeudaba a cambio de un día de duro trabajo, haciendo diversas chapucillas en un villorrio inglés dejado de la mano de Dios.

Según informaciones fidedignas, el Gobierno de España se inspiró en Everyone´s a Wally para la puesta en marcha de sus planes de ayuda al sector de la construcción.

La publicación del juego fue un auténtico bombazo. Los anteriores episodios de la saga habían tenido un éxito creciente, por lo que la llegada de este, que mejoraba y amplificaba sustancialmente el concepto de Pyjamarama!, fue recibida como un maná y acabó por convertirse en un clásico de los videojuegos… o eso piensan muchos.

Porque aunque a algunos les pueda sentar como un tizón candente en el orto, hay que decir que los juegos de la saga de Wally (y el Everyone´s en particular) han envejecido mal, muy mal. Su salida al mercado en 1985 respondió a unas particularidades alejadas de cualquier moda imperecedera. Quede claro que no soy sociólogo ni psiquiatra, por lo que dejo en manos de cualquier profesional que lo desee un análisis más concreto del asunto; pero echando un vicio con estos juegos es fácil cerciorarse de cuanto ha evolucionado el mundo de los videojuegos en el último cuarto de siglo. No sólo en los temas estrictamente técnicos, donde se ha avanzado a una velocidad mayor que la de la luz, si no en lo referido a las cuestiones psicológicas y los gustos del jugador.

Y es que el mundo de los videojuegos, como cosa creada por humanos que es, funciona como la propia sociedad humana en la que las modas se instauran, evolucionan y desaparecen continuamente; excepción hecha de algunas que por su grandeza calan con fuerza perenne, y aunque evolucionen básicamente no cambian nunca. Se trata de ese “algo” indescifrable que hace que echar una partida al Pac Man sea algo tan divertido de hacer como en 1980, por mucho que el juego esté más que superado técnicamente. Everyone´s a Wally llegó en un momento en que este tipo de programas estaban de moda por los motivos que fuese, aunque se trató de una moda pasajera que no ha resistido el paso del tiempo.

Foto cortesía de Microhobby.com / Hobby Press

Chris Hinsley, autor del juego: “Quise parecerme a Coco Chanel, y miren ustedes lo que me salió…”

Jugando con esta cosa sentía más o menos lo mismo que viendo un programa del Un Dos Tres: en su momento tendría su razón de ser y a muchos hasta nos molaba, pero hoy por hoy es un puto aburrimiento. Un aburrimiento insufrible, del que personalmente me tuve que sobreponer muy mucho para logar acabarlo. Demasiado aburrido porque la mayor parte del tiempo te la pasas… perdiendo tiempo, tratando de encontrar objetos que no están donde tú creías, pateando el pueblo como si fueses un puto zombi. Demasiado largo porque por momentos aquello parece una partida de Monopoly más que de videojuego (y encima, reitero, el 90% del tiempo no pasa nada). Y absurdamente difícil, porque cualquiera que haya jugado con estos juegos, no sólo con el Wally, sabrá que la lógica a la hora de resolver los puzzles es cualquier cosa…. menos lógica. Afortunadamente jugaba con el emulador en el PC, por lo que podía grabar la partida y retomarla cuando quisiera; pero como me empeñé en jugar sin ayuda de pokes pasé por momentos de gran desasosiego espiritual. Vamos, que puse de vuelta y media a los representantes de buena parte de las religiones pasadas, presentes y futuras.

“Así que te cagaste en mi profeta gerimático ¿eh? ¡Pues ya sabes lo que me puedes besar, cacho carne!

Visto lo visto, cabe plantearse la pregunta que da título a esta Leyenda: ¿Es Everyone´s a Wally un clásico? Desde mi punto de vista está claro que no. Está muy bien hecho y tiene unos gráficos muy bonitos, no lo pongo en duda. Pero eso no lo es todo. Para mí, el hecho de que algo (sea lo que sea) se convierta en un clásico implica que ha de pasar necesariamente la prueba del tiempo; una prueba infalible que es la que determina el verdadero valor de las cosas, la que separa el grano de la paja. El Volkswagen Escarabajo y la Vespa son clásicos, tanto que incluso se siguen vendiendo hoy día. El Revolver de los Beatles es un clásico porque sigue sonando tan fresco y tan grandioso como cuando se publicó en 1966. El buscavidas y El padrino son clásicos del cine porque siempre te parecen dos pelis magníficas cuando las ves. El Super Mario Kart de la SNES y el Doom son clásicos porque siguen divirtiendo al personal cuando juega con ellos. Por el contrario, hace unos meses uno de mis hermano me dejó la colección completa de Dragones y Mazmorras, que me gustaba de pequeño, con la intención de visionarla nuevamente luego de muchos años y pasar la prueba del algodón, a ver qué tal se conservaba. A los cinco minutos del primer capítulo, si hubiese podido, me habría metido en la tele para darle una manta de hostias al insoportable de Eric, y empalar al Amo del Calabozo por joputa y rastrero. A día de hoy todavía no he conseguido ver la serie entera. Y no creo que lo haga, la verdad.

El Código Penal debería premiar el asesinato con ensañamiento de personajes como este.

Resulta evidente que todo tiene su momento, y que sólo en ciertos casos excepcionales una parte de ese todo llega a superar “su momento”. Es algo que le ocurre a la mayor parte del catálogo de juegos para el Spectrum, incluyendo muchos considerados actualmente como “clásicos”. Un algo al que no escapa la saga Wally y en particular el programa que nos ocupa. Curiosamente, el capítulo que mejor parado ha salido con los años, al menos para mí, es el menos valorado en su día y el más sencillo de todos: Automania. A pesar de su endiablado nivel de dificultad su desarrollo es lo bastante simple como para resultar entretenido, está bien hecho y rebosa simpatía por los cuatro costados. Unas características que no le eran ajenas en 1984 y que se mantienen a día de hoy. ¿Clásico? No tanto, porque tampoco es un gran juego en el sentido literal del término. Pero sí que lo pondría más cerca de ser tal que sus supuestamente grandiosos hermanos.

6 comentarios

  1. LordFred dice:

    Si, es un clásico… Indiscutible… Que recuerdos…

  2. Anaxagoras dice:

    Estoy contigo, algo no se convierte en clásico solo porque pasen los años o incluso porque fuese bueno en el pasado.
    Sin embargo me puedo tirar horas jugando al pacman, al jet-pac de Ultimate, o al Batman de Ritman.
    Mi profesora de lengua de 1ºBUP me dijo que lo clásico es lo que nunca pasa de moda.

  3. Jmv dice:

    Hace unas horas que he colgado una review de este juego en Ems y como he visto que a no todo el mundo le ha gustado lo que he dicho, me he puesto a indagar por la red y he dado con este articulo tuyo… Estoy sorprendidisimo porque decimos casi lo mismo aunque tu análisis es mas extenso y mejor escrito. No coincidimos en la opinión del resto de juegos de wally, que a mi si me gustan. En fin, que no podría estar mas de acuerdo y me quedo francamente aliviado.

  4. Leo Rojo dice:

    Jmv: Me alegra haberte ayudado a conciliar el sueño esta noche :p

    Por lo demás nada que añadir, creo yo. Cuando escribí el artículo dejé mi postura al respecto bastante clara 😉

    Y gracias por los parabienes, que de verdad se agradecen. Tu texto lo acabo de leer y desde luego tampoco es malo. A m´çi también me tranquiliza comprobar que no soy el único bicho raro del local 🙂

  5. ramz dice:

    Para mí el Pyjamarama y el Three Weeks in Paradise han sido de los mejores juegos de Spectrum. Es muy divertido ir descubriendo cómo avanzar en la aventura. Además los gráficos son coloristas y bastante simpáticos.

  6. Leo Rojo dice:

    Lo fueron en su momento, pero hoy no. Eso sí, el Three Weeks se digiere mejor porque es más corto y más sencillo. Gráficamente, desde luego, siguen siendo casi geniales.

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